El Alba B estrena su casillero de triunfos con una goleada (3-0)

Albacete B - UB Conquense

El Albacete B logró la primera victoria de la temporada. Y lo hizo a lo grande, con una goleada por 3-0 a la Unión Balompédica Conquense en la Ciudad Deportiva Andrés Iniesta, en el partido correspondiente a la décimo cuarta jornada del Grupo XVIII de Tercera División. No obstante, este triunfo aún no le sirve al filial para salir de la zona de descenso.

La mejoría del cuadro de Ricardo Fajardo es evidente en las últimas jornadas. Tres empates ante rivales de la talla de CD Quintanar del Rey, UD Almansa y CP Villarrobledo, además de este triunfo, así lo demuestran. El choque ante la UB Conquense estuvo marcado por la expulsión del visitante Nacho antes de la media hora de juego, después de propinar un cabezazo a Cano. Para ese momento el filial ya mandaba en el marcador, gracias a una genialidad de Jony en la zona izquierda, que dejó atrás a Tomy con un bonito recorte y puso el balón al segundo palo, donde Fran Roldán solo tuvo que empujarla.

Tras el gol el Albacete B se asentó bien sobre el terreno de juego, aunque quizás le cedió el balón en exceso a la UB Conquense, que pese a estar con un futbolista menos sobre el campo buscaba la portería de Ropero. Si bien es cierto que los visitantes crearon muy pocas ocasiones claras de gol.

Jony pudo encarrilar el partido en un contragolpe tras el descanso, pero en el mano a mano ante Alex Ruiz el portero le ganó la partida. El segundo gol del filial llegó mediada la segunda parte. Fran Roldán centró desde la banda derecha para que Raúl, en el área, cabecease el balón al fondo de la red en el minuto 68. El tanto dejó muy tocada a la UB Conquense, que cinco minutos después recibió el tercero y definitivo. Borja metió un pase interior a Fran Roldán, al que dejó solo ante el portero para hacer el tercero, un gol que, sin embargo, el colegiado se lo anotó en el acta a Raúl.

Con todo sentenciado el Albacete B se quedó con un futbolista menos a falta de diez minutos para el final, cuando Germán vio su segunda cartulina amarilla. Pero ya no había tiempo para mucho más, por lo que el filial certificó así su primera victoria del curso.

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