Canalladas: Alfonsina Strada, una ciclista en el Giro de Italia

Alfonsina Strada

El próximo fin de semana arrancará una nueva edición del Giro de Italia, una ronda transalpina en la que algunos de los mejores ciclistas del momento se darán cita para intentar conquistar la maglia rosa. Entre los participantes podremos encontrar a ciclistas de diferentes nacionalidades: franceses, belgas, españoles, británicos, holandeses, colombianos, italianos y un largo etcétera. Todo estos ciclistas tendrán algo en común: serán hombres.

En estos momentos el lector estará pensando algo así como “vaya reflexión tan absurda, si habla del Giro de Italia como carrera masculina todos serán hombres y si menciona al Giro de Italia de féminas todo serán mujeres”. Toda la razón para quien piense de esta forma. Este matiz que he recalcado es simple. Aunque no es baladí. Y es que hubo una vez un Giro de Italia (entendido como carrera masculina) en el que participó una mujer: Alfonsina Strada.

Alfonsina Morini nació en 1891 en la pequeña ciudad Castelfranco Emilia, situada entre Módena y Bolonia. De familia de campesinos, recibió a los 10 años un regalo de su padre que le cambiaría la vida: una bicicleta. A partir de entonces hizo todo lo que estaba en su mano para hacerse un hueco en un mundo de hombres. En 1915, habiendo cumplido los 24 años, se casó y cambió su apellido por Strada, el de su pareja. Su marido, también ciclista y trabajador del metal, se convirtió en su entrenador personal y se mudaron a Milán, ciudad que contaba con un velódromo donde poder entrenar. Su potencia sobre la bici era tal que fue apodada el Demonio en Vestido. Y no es para menos, en 1911, y compitiendo con su nombre de soltera, había conseguido establecer el récord de la hora femenino. Su buen hacer sobre la bicicleta la llevaron a competir en el Giro de Lombardía en las ediciones de 1917 y 1918 al aprovechar el vacío legal existente en el que no se establecía ninguna prohibición para que las mujeres corrieran.

De esta forma llegamos hasta el año 1924, en pleno periodo de entreguerras, en el cual las carreras ciclistas (como el resto de eventos deportivos de la época) encontraban muchas dificultades para completar sus listas de participantes. El Giro de Italia no era menos y para atraer el interés de los ciclistas fomentó la participación individual ofreciendo a los corredores que se animasen alojamiento y manutención, incluyendo 600 pollos, 720 huevos, 4.800 plátanos, carne, agua mineral y más alimentos para seducirles.

En la línea de salida de Milán, con el dorsal 72, nuestra protagonista se inscribió como Alfonsin Strada, olvidando la “a” y dando la sensación de ser un hombre más. Las primeras etapas de esa edición no deparan mucha historia y la valiente competidora pasa inadvertida entre el pelotón, donde nadie es capaz de reconocerla como mujer. Aunque todo cambió en la octava etapa cuando sufrió una caída, un pinchazo y hasta la rotura de su manillar y se descubrió que Strada era Alfonsina y no Alfonsin. Los organizadores, molestos por el engaño, la descalificaron por llegar “fuera del tiempo de control” a la meta, si bien nunca hubo un cronómetro oficial que sustentara esa teoría. Con su expulsión, Alfonsina podría seguir compitiendo pero pagándose ella misma su manutención. Algo a lo que nuestra protagonista no podía aspirar ya que los costes de seguir en carrera eran demasiado elevados.

A pesar de ello, Alfonsina Strada tuvo buena suerte. Emilio Colombo, por aquel momento director del prestigioso diario La Gazzetta dello Sport, patrocinador de la corsa rossa, se ofreció a pagarle los gastos para que siguiera compitiendo. Colombo encontró en Strada un filón publicitario que, a la postre, fue un importante respaldo para su medio. Alfonsina completó el recorrido hasta Milán (12 etapas y 3.613 kilómetros) y se ganó el cariño del público mientras pasaba a la historia del ciclismo y del Giro de Italia. Su tiempo fue, incluso, mejor que el de los últimos clasificados. Entró así en la historia la que ha sido la primera y única mujer en competir junto a los hombres en una de las tres grandes pruebas mundiales.

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