Algunas noches mágicas de la Copa del Rey

Antonio Jesús Madrigal

Durante esta semana el fútbol español fijará sus ojos en la Copa del Rey, una competición que en numerosas ocasiones ha sido muy maltratada por los grandes clubes de fútbol, pero que ha hecho que aficionados de los equipos más modestos disfruten de grandes gestas en nuestro balompié.

En la memoria de todos encontramos gestas recientes, como las realizadas por el Mirandés o el Albacete Balompié hace un par de temporadas. También recordaremos el Alcorconazo o aquella espectacular Copa del Rey en la que un desconocido Numancia de Soria puso contra las cuerdas al FC Barcelona de Johan Cruyff. Sin embargo, yo voy a recordar algunos momentos que a pesar de estar dotados de una épica especial no han calado tan hondo en el subconsciente colectivo.

La penúltima gesta del Figueres

La extinta Unió Esportiva Figueres fue el gran protagonista de la Copa del Rey 2001/2002 en la que alcanzó las semifinales pese a militar en Segunda División B, categoría en la que tuvo que luchar hasta el final para eludir el descenso. Fue el primer equipo de la categoría de bronce que alcanzó dicha instancia del torneo del KO, algo que solamente ha podido igualar el CD Mirandés. Sin embargo, la buena actuación copera de los catalanes quedó relegada al olvido, ya que aquel año se produjo el famoso Centenariazo con la victoria del Deportivo de la Coruña ante el Real Madrid en la final disputada en el Santiago Bernabéu.

Los blanquiazules arrancaron aquella edición copera disputando la ronda previa, en la que doblegaron al Teruel tras ganar 1-2 en el estadio Pinilla y 8-0 en el Municipal de Vilatenim. En la primera ronda les tocó uno de los cocos, el FC Barcelona. En un partido memorable, los gerundenses se impusieron por 1-0 y dieron la gran sorpresa. En la segunda fase también tuvieron enfrente a un equipo de superior categoría, en este caso el Atlético Osasuna. Tras empatar a cero ante los navarros, la UE Figueres obtuvo la clasificación en la tanda de penaltis.

Los octavos de final enfrentaron a los catalanes con otro equipo de Segunda División B: el Novelda CF. En el duelo de ida, el Figueres se impuso por 2-1, resultado que hizo bueno en la vuelta, cuando fue capaz de empatar a cero en La Magdalena. Pocas semanas después, los blanquiazules afrontaban los cuartos de final midiendo sus fuerzas con el Córdoba, en aquella época en Segunda División. Los de Gerona se impusieron en el Nuevo Arcángel (0-2) y sellaron su clasificación para semifinales en su feudo (0-0). El sueño del Figueres finalizó en la penúltima instancia del torneo, cuando el Super Depor lo eliminó, aunque con más apuros de los previstos ya que se impuso por 0-1 en Vilatenim y empataron a un tanto en Riazor.

Madrigal y un día que recordará una vida entera

Se antoja complicado que fuera del fútbol modesto valenciano se recuerde a Antonio Jesús Madrigal. Benidorm, Villajoyosa, Alzira, Catarroja, Levante B, Gandía, Gimnástico Valencia, Sabadell o Baza son algunos de los clubes en los que ha militado el ariete. Aunque su gran día lo vivió durante su primera etapa en Novelda.

Nos trasladamos al 11 de septiembre de 2002. Aquel día, el estadio de La Magdalena se llenó hasta la bandera ya que se enfrentaban al todopoderoso Barcelona. Un equipo plagado de estrellas, como Juan Román Riquelme, Xavi Hernández, Gaizka Mendieta o Javier Saviola. Pronto, en apenas siete minutos, se adelantaron los visitantes con un tanto de Geovanni. Con el 0-1 se llegó al descanso. Todo indicaba que sería un plácido paseo para el FC Barcelona. Todo salvo Madrigal. En el minuto 58, el ariete puso el 1-1 con un certero remate. El tanto desató la locura en el feudo verdiblanco. Pero lo mejor estaba por venir.

Siete minutos después del 1-1, Madrigal le robó la cartera a Frank de Boer y batió a Enke. El Novelda ya estaba por delante en el marcador. Aunque le duró poco la alegría, apenas dos minutos después, en el 67′, Juan Román Riquelme, de penalti, ponía el 2-2, un mal menor para el FC Barcelona, que seguía con contar con Madrigal. A los 78 minutos, el ariete consiguió cabecear un centro desde la banda izquierda, Enke no pudo agarrar el esférico y éste se alojó en la meta catalana. La gesta estaba hecha. Un tal Madrigal acababa de marcar un hat trick que eliminaba al Barcelona de la Copa del Rey.

El día que el Real Unión tomó el Bernabéu

Pocos clubes de Segunda B han sido capaces de conseguir la gesta que hizo el Real Unión de Irún en la Copa del Rey 2008/2009: marcar tres goles en el Santiago Bernabéu y eliminar al Real Madrid.

Los irundarras se enfrentaron a los merengues en los dieciseisavos de final del torneo copero. El choque de ida se disputó en el Stadium Gal y será recordado por el campo en el que Rubén de la Red sufrió un desmayo que acabó derivando en su retirada del fútbol por problemas cardíacos. Aquel día, los locales se impusieron por 3-2 gracias a los tantos de Juan Domínguez, en dos ocasiones, y Goikoetxea para los locales, y los argentinos Higuaín y Saviola para los madrileños.

El choque de vuelta se antojaba muy asequible para el cuadro de Bernd Schuster. Pero nada más lejos de la realidad. En apenas quince minutos la eliminatoria se había complicado para los locales, ya que Abasolo puso en ventaja a los vascos. Antes del descanso, Raúl igualó la contienda, pero la noticia era clara: a falta de 45 minutos los de Irún estaban clasificados.

La segunda parte fue pura épica. Y puro drama. En el minuto 49 Salcedo puso patas arriba el Bernabéu (1-2), pero Raúl y Bueno conseguían dar la vuelta al marcador. Apenas se habían disputado 70 minutos y la eliminatoria estaba igualada, por lo que iba a ser un todo o nada en el Bernabéu. En el minuto 86, Raúl logró perforar la meta de los visitantes. La eliminatoria era de claro color merengue hasta que llegó lo último. Y lo último fue el gol de Eneko Romo. Y la locura de los irundarras. Y la épica clasificación del Real Unión.

Éstas son sólo algunas de las gestas coperas de los últimos tiempos, pero con más de cien años de Copa se podrían escribir cientos de páginas de épica. Podría hablar, por ejemplo, del día que el Poli Ejido de Jorge Molina arrolló al Villarreal, de la noche mágica del alicantinista Juli ante el Valencia, de aquella famosa noche en el Salto del Caballo de Toledo… En definitiva, podríamos hablar muy largo y tendido de noches mágicas, como las que tendremos este fin de semana.

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