Argelia y Egipto rescatan de la historia ‘la guerra del fútbol’

Honduras - El Salvador

El sorteo del Mundial de Sudáfrica se acerca, con Argelia en el bombo, pero la clasificación de este conjunto africano ha estado a punto de suponer un nuevo conflicto internacional. El enfrentamiento entre Argelia y Egipto nos ha hecho recordar la guerra del fútbol. Aquí, el deporte rey deja de ser deporte para convertirse en algo mucho más peligroso, como ya ocurrió entre Honduras y El Salvador. La historia del fútbol está plagada de enfrentamientos que han significado mucho más que un partido de fútbol entre selecciones. EL PUEBLO repasa esos acontecimientos.

Argelia y Egipto se jugaban una plaza para Sudáfrica y, de paso, ser la única selección que representaría al mundo árabe en la cita mundialista. Los faraones vencieron en casa (2-0) y forzaron el desempate, ya que ambas selecciones se encontraban igualadas a puntos y a goles. Antes de ese encuentro, los argelinos fueron recibidos a pedradas en Egipto. La lucha no había hecho nada más que empezar.

La Federación de Fútbol de Argelia reclamó a Egipto los 34.000 dólares que el equipo pagó por alojarse en El Cairo y los 6.000 por entrar en el país en compensación por el mal trato recibido; centenares de manifestantes argelinos atacaron y saquearon las sedes centrales del operador de telefonía móvil y de la compañía aérea egipcia en Argel; varias viviendas de expatriados egipcios sufrieron intentos de agresión; el Ministerio de Exteriores egipcio entregó una dura protesta a la Embajada argelina; son algunos datos de los tintes dramáticos que había cogido la eliminatoria.

Pero todo viene de atrás. Ir al Mundial significaba mostrar una cierta superioridad sobre el rival. Y todo ello porque Egipto dejó a los fennecs fuera del Mundial de Italia’90. El dramatismo alcanzó su clímax con una tangana al final del partido.

Doce años después, la venganza estaba servida camino al Mundial de Corea. Egipto necesitaba ganar por 2-0 a una Argelia que no se jugada nada, pero los argelinos empataron en el tramo final del partido y dejaron a los egipcios sin Mundial.

Estos antecedentes han provocado que esta eliminatoria haya estado a punto de convertirse en un conflicto entre ambos países. Al final, es Argelia la que estará en Sudáfrica.

Guerra del fútbol

Este enfrentamiento nos ha hecho recordar la denominada guerra del fútbol, una eliminatoria que sí que acabó como un conflicto bélico. Bien es cierto que el fútbol no fue la causa principal de la guerra, pero sí fue la chispa.

La clasificación para el Mundial de 1970 determinó el enfrentamiento entre Honduras y El Salvador. El primer encuentro se disputó en Honduras y la selección salvadoreña fue recibida en su hotel con gritos, insultos y cohetes durante toda la noche. Sin poder dormir, El Salvador perdió por 1-0. Pero fue peor. Una joven salvadoreña se suicidó tras el partido. Los medios nacionales la alzaron a la condición de héroe nacional y su entierro fue presidido por el presidente, mientras que el Ejército era el encargado de portar el cuerpo. El partido de vuelta se convertía, de esta forma, en poco menos que una cuestión de estado.

Los salvadoreños recibieron a la selección de Honduras aún peor, llegando incluso a lanzar ratas muertas y huevos podridos a las habitaciones del hotel. El Salvador ganó por 3-0, provocando así un partido de desempate.

Dicho encuentro decisivo se jugó en Ciudad de México y acabó con la victoria de El Salvador (3-2) y su clasificación para el Mundial. Era el 27 de junio de 1969.

Ya nada pudo rebajar la tensión. Con las fronteras cerradas e hinchas muertos a manos de aficionados del país vecino, la guerra estaba anunciada. Finalmente, el 14 de julio El Salvador atacó Honduras con una invasión terrestre. El conflicto bélico duró seis días, provocó más de 6.000 muertos, 20.000 heridos y 150.000 desplazados. El periodista polaco Ryszard Kapuscinski recoge estos acontecimientos en su libro La guerra del fútbol y otros reportajes.

Un deporte, no la guerra

Para terminar quiero recordar unas palabras del escritor uruguayo Eduardo Galeano en el documental Historia del Fútbol: “La cultura es el sistema de símbolos que la gente crea para comunicarse y para identificarse. Y el fútbol forma parte de ese sistema de símbolos. Me llena de estupor cómo cuando se hace una historia del siglo XX no se menciona el fútbol, y el fútbol es un protagonista fundamental”.

Pues sí, el fútbol puede ser un protagonista fundamental de la historia, pero convertirse en protagonista precisamente porque los partidos puedan acabar en conflictos bélicos hace replantearse el verdadero sentido de este juego. El fútbol es un deporte, no una guerra.
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