Balonmano: un presente lleno de problemas y obstáculos

Eduardo Gurbindo

Desde que en España se comenzó a hablar sobre la crisis económica han sido muchas las entidades deportivas que han tenido que cesar su actividad debido a los problemas financieros. Clubes de diferentes deportes que han sufrido la dureza de la recesión.

Sin embargo, si hay una disciplina deportiva en la que la crisis ha golpeado de forma más contundente es, sin lugar a dudas, el balonmano. ¿Como se pasa de tener una Liga emocionante y de las más apasionantes de Europa a tener la vulgaridad que tenemos hoy en día? Esa es la pregunta que los directivos de la Federación Española de Balonmano deberían hacerse pero ni se han hecho, ni se la hacen ni, me temo, se la harán. A fin de cuentas vivimos en un país donde los intereses individuales suelen primar sobre los colectivos. Es decir, cada directivo piensa en su futuro y no en el futuro del balonmano. Y por eso ahora tenemos una Liga que ha pasado de ser la envidia de Europa a ser absolutamente infumable.

Llegado este punto los grandes seguidores del balonmano, los más acérrimos, serán los que me digan que sí, que ahora los títulos son monopolio del FC Barcelona, pero que para la segunda posición o para eludir el descenso se ha ganado en emoción. Y tal vez tengan razón. Aunque yo no lo veo así. Desgraciadamente se ha producido una bajada en el nivel de los equipos. Bajada de calidad que se aprecia, sobre todo, en las competiciones europeas. Salvo los azulgrana ningún equipo puede competir contra los alemanes a la hora de fichar grandes estrellas, por eso los que otrora fueron protagonistas absolutos de la Asobal ahora se encuentran en otros países y nuestra Liga, evidentemente, lo ha notado.

No quiero ni pretendo criticar a los clubes modélicos que han sido capaces de aguantar la crisis y mantener un equipo en la élite. Ellos tienen toda mi admiración. El problema son los ingresos. En este país fuera del fútbol es casi imposible encontrar patrocinadores. Y el balonmano no es una excepción a este mal endémico de España. A estas alturas todos conocemos los problemas de los jugadores del Racing de Santander, sin embargo, pocos conocen los problemas que tienen equipos de Asobal, es decir de élite, con jugadores que no cobran, que viajan en furgoneta y que apenas pueden levantar la voz porque en este país nadie les hace caso. En esta situación hay muchos clubes. ¿No se lo creen? Miren donde están ahora el BM Ciudad Real (Atlético de Madrid) o el Portland San Antonio, equipos gigantes de nuestro balonmano… si ellos han sufrido la peor de las suertes ¿qué no les pasará a quienes en aquella época eran más modestos?

La parte positiva, si es que podemos encontrar una parte positiva, es que los clubes apuestan por el producto nacional y eso, a la larga, es bueno. Potenciar el jugar con españoles redundará en beneficios para nuestro balonmano, especialmente para la Selección Española que tantas tardes de gloria nos ha dado. Apostar por jugadores jóvenes que puedan competir al máximo nivel es el único beneficio de esta situación. Aunque se puede ser ventajista y decir que se podía haber apostado por estos jugadores en el pasado y que, a lo mejor, ahora mismo manteníamos una competición que fuera la envidia de toda Europa.

¿Y el futuro? Pinta negro. Me voy a tomar la licencia para ser pesimista, tremendamente pesimista, pero es que me cuesta creer que la futura Liga Asobal va a ser mejor. Lo que hacen cada año con la Primera Nacional (el equivalente a la Segunda B del balonmano) me invita a pensar muy mal de los directivos, mantener un criterio de proximidad geográfica y meter en un mismo grupo a equipos de Canarias, Salamanca, Huelva y Alicante me parece un atropello cometido por quien busca lucrarse y no el potenciar un deporte que está herido (ya veremos si no de muerte).

A modo de resumen podemos decir que nuestro balonmano tuvo un pasado brillante plagado de pésimas decisiones, un presente complicado lleno de problemas y obstáculos y un futuro oscuro y lleno de incertidumbres. Muchas personas han tenido la culpa de esta situación, como dice el dicho: “Entre todos lo mataron y él solito se murió”, solo que en este caso probablemente estemos ante el inicio de la agonía. Ojalá me equivoque.

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