Barbados – Granada, un partido trampa

Bandera de Barbados

Traigo una historias curiosa que suele ser desconocida por la poca entidad que presentan los protagonistas. Se trata de los hechos que acontecieron en el Barbados-Granada de la Copa del Caribe de 1994, considerado como uno de los partidos más tramposos de la historia.

Para comenzar presentemos el torneo. La Copa del Caribe es un campeonato oficial que se disputa en la zona caribeña desde finales de la década de los ochenta. Un torneo cuyo mayor premio es el de clasificarse para disputar la Copa Oro de la Concacaf (el equivalente a nuestra Eurocopa pero en la zona de Centro y Norte América). Trinidad y Tobago y Jamaica son los principales dominadores del torneo caribeño. En la edición de 1994 la fase preliminar estaba compuesta por cuatro grupos de tres equipos y dos de cuatro conjuntos en los que el campeón accedía a la fase final, donde ya estaban clasificados Trinidad y Tobago, organizador del evento, y Martinica, que en aquel entonces era el vigente campeón. El primero de estos grupos preliminares encuadró a Barbados, Granada y Puerto Rico y se disputarían en Bridgetown, la capital de Barbados.

El primer encuentro enfrentó a los anfitriones del grupo y al combinado de Puerto Rico. Los puertorriqueños se impusieron por 0-1 y dejaron a los de las Antillas Menores en una delicada situación para poder clasificarse para la fase final. Sin embargo sus opciones iban a aumentar notablemente tras la disputa del duelo entre Puerto Rico y Granada, ya que se saldó con la victoria por 0-2 de estos últimos. Un resultado que dejaba completamente eliminado a Puerto Rico y hacía que el Barbados-Granada de la última jornada fuera determinante ya que si los locales conseguían ganar por dos o más goles obtendrían una mejor diferencia de goles que sus adversarios y se clasificarían. Hasta aquí podemos hablar de un torneo absolutamente normal en el mundo del fútbol.

Pero no todo es tan fácil. Resulta que la Caribbean Football Union (CFU) estableció unas normas bastante cuestionables para el torneo. La primera indicaba que en los partidos no se podía dar el empate y se disputaría una prórroga cuando los duelos finalizaran en tablas. Si ya de por si resulta extraño disputar una prórroga en una fase de grupos la cosa se complicaba todavía más con la segunda variación de la CFU. Resulta que la organización había decidido que las prórrogas se disputarían bajo la modalidad Gol de Oro; es decir, que el que marcara primero ganaba el partido sin necesidad de disputar la totalidad del tiempo extra. Pero, y he aquí lo extraño y polémico, el vencedor ganaría por dos goles de diferencia. Es decir, el gol de oro contaba doble.

Así, el 27 de enero de 1994 Barbados y Granada se veían las caras en el Estadio Nacional de Barbados con la clasificación para la fase final de la Copa del Caribe en juego. Los locales necesitaban ganar de dos o más goles para clasificarse y para ello se habían mentalizado durante los días previos al encuentro. Como era de esperar, el cuadro de Barbados inició el choque con muchas ganas de hacer la gesta y logró llegar al descanso con un marcador favorable de 2-0. Un resultado que les clasificaba. Con la clasificación cada vez más cerca, los de las Antillas Menores comenzaron a racanear en su juego y no cerraron el partido. Dejaron vivo a su adversario y, como casi siempre pasa en el balompié, estos lo aprovecharon. Corría el minuto 82 de partido cuando Granada logró el 2-1, un resultado que dejaba a los de Barbados fuera de la Copa del Caribe.

A partir de aquí todo lo que ocurrió forma ya parte de la historia curiosa del fútbol. Primero Barbados quiso buscar el tercer tanto, pero Granada se defendía con orden y parecía una misión imposible que pudieran lograr un tanto con tan poco tiempo por disputar. Y fue en ese instante cuando alguien recordó las normas del torneo y se lo dijo a los jugadores de Barbados, quienes en el minuto 88 y de forma sorpresiva para los asistentes, se anotaron un gol en propia portería para hacer el 2-2. A partir de ahí se vivieron momentos de locura. Granada necesitaba un gol en cualquiera de las dos porterías para clasificarse, mientras Barbados necesitaba que el partido finalizara en tablas para jugarse la clasificación en la prórroga. Así que los granadinos comenzaron a atacar hacia ambas porterías, mientras que los anfitriones se dedicaban a defender ambas metas. Un espectáculo más propio de una película cómica que de un encuentro oficial del deporte rey.

Finalmente, el choque, que en esos momentos ya se había reservado un espacio en el romancero del fútbol, concluyó con el empate a dos en el electrónico, resultado que forzó la prórroga. En ese tiempo extra, la selección de Barbados consiguió el Gol de Oro que le permitió llevarse el partido y la clasificación para la Copa del Caribe. Y grabar su nombre en la historia como el equipo que ganó el partido trampa.

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