Benditas ‘maldiciones’

Con la victoria de ayer frente al Málaga (2-1), el Barcelona está completando la mejor temporada de su historia a estas alturas del campeonato. ¡Habrá que felicitarlos! Pero, ¿qué me dicen del Real Madrid? El equipo de Manuel Pellegrini está cuajando una excelente temporada, superando de una en una todas sus maldiciones. El Real Madrid no ganaba en Riazor desde el año 1991. Guti, con su taconazo, y Benzema, con sus goles, acabaron con esa maldición. El fuedo del Deportivo de la Coruña ya no es tan maldito como antes, al menos para este nuevo Floren Team.

También estaba maldita la isla de Tenerife, ya que el Real Madrid perdió allí dos Ligas de forma consecutiva. Bien es cierto que los madridistas, tras aquellos dos fiascos, sí que han vuelto a ganar en el Heliodoro Rodríguez López. Pero si aún quedaba alguna duda de que aquella maldición estaba superada, la manita de ayer lo dejó claro. Una goleada que pudo ser redonda si el árbitro hubiera anulado (que era lo que tenía que haber hecho) el tanto ilegal del Tenerife. Pero bueno, otra maldición que se convierte en bendición.

Ahora solamente queda otra maldición, la más importante. La maldición de octavos en la Liga de Campeones. El Real Madrid lleva cinco años quedando apeado de la máxima competición continental en esta ronda. Este año, en el partido de ida, los blancos perdieron en Lyon ante el Olympique (1-0), por lo que toca remontada en el Santiago Bernabéu.

Si se ha acabado con la maldición de Riazor y con la maldición de la Isla… ¿por qué no acabar con la maldición de octavos en el año en el que la final se jugará en el Bernabéu? No hay dos sin tres.

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