Bolivia 1994: El milagro de Xabier Azkargorta

Xabier Azkargorta (Foto: www.http://historiadelfutbolboliviano.com)

El Mundial de Fútbol de 1994 disputado en Estados Unidos es el primero en el que tengo nítidos recuerdos. Por muchos motivos, aquella cita quedó grabada en mi retina, especialmente la historia de un español que fue capaz de sorprender al mundo entero: Xabier Azkargorta.

Este médico y entrenador de fútbol (el mejor de su promoción en 1978) fue muy popular en nuestro país en la década de los ochenta ya que tuvo una meteórica ascensión desde Tercera División, donde entrenó al Aurrera Ondarroa, hasta la Primera categoría del balompié español donde dirigió al Espanyol, Real Valladolid, Sevilla y al CD Tenerife. Antes, en la temporada 83/84, fue el entrenador del Gimnastic de Tarragona que militaba en Segunda División. Desde 1991, y tras su periplo en el conjunto tinerfeño, el bigotón no ha vuelto a entrenar a ningún equipo dentro de nuestras fronteras. Aunque eso no ha sido un obstáculo para que haya tenido una exitosa carrera.

Fue precisamente en su primera aparición en territorio foráneo la que acabó por consolidarlo y darle la fama con la que cuenta actualmente. Y lo hizo en un país donde el fútbol siempre se ha vivido con mucha pasión pero que casi nunca ha conseguido buenos resultados en las grandes citas internacionales: Bolivia. Tal vez por eso, por ser un equipo que casi siempre pierde (y no hay nada más romántico que el café de la derrota) y por la presencia de un entrenador español tan poco apreciado en estos lares siempre he devorado con ansia todos los escritos sobre la aventura de Azkargorta con la verde.

La empresa de clasificar a Bolivia para el Campeonato del Mundo de Estados Unidos no fue nada fácil. En un inicio, prensa y aficionados estuvieron totalmente en contra del técnico, al que consideraban extranjero y por ello no le tenían en alta estima. Además sus primeros resultados en encuentros amistosos no fueron especialmente positivos, por lo que la tarea se volvió más hercúlea si cabe. A pesar de ello, el inicio de la fase clasificatoria fue notable. La verde goleó (1-7) a la débil Venezuela en el primer encuentro, mientras que en el segundo logró el hito de ganar a Brasil en La Paz, una victoria histórica ya que fue la primera vez que la verde-amarela perdía un partido en la fase de clasificación de un Mundial.

Tres triunfos consecutivos, ante Uruguay, Ecuador y Venezuela, hicieron que Bolivia tocara con los dedos su primera presencia mundialista ganada en los terrenos de juego (sus dos participaciones anteriores, en 1930 y en 1950, habían sido posibles al acudir en condición de equipo invitado). Una dura derrota (6-0) en Brasil y otro tropiezo (2-1) en Uruguay hicieron que la verde tuviera que jugarse todo a una carta en Ecuador, donde tenía que hacer lo mismo que hiciera Uruguay (que jugaba en Brasil) para clasificarse. La celeste cayó por 2-0, mientras que el equipo de Azkargorta consiguió un empate (1-1) que le hizo clasificarse para la cita de Estados Unidos junto a Colombia, Brasil y Argentina (que lo logró tras superar una repesca ante Australia). Fue en ese momento cuando el entrenador español fue encumbrado a los altares del balompié boliviano, donde se mantiene hasta el día de hoy.

La cita de Estados Unidos fue, en líneas generales, una buena y bonita experiencia para el conjunto sudamericano. Quedaron encuadrados en el Grupo C junto a Alemania, Corea del Sur y España. En su debut cayeron derrotados ante la potente Alemania, una de las favoritas a llevarse el entorchado mundialista. Un solitario gol de Jurgen Klinsmann (del que tocará hablar antes del Mundial de Brasil) impidió a Bolivia dar la campanada en la jornada inaugural del grupo.

En la segunda fecha, la verde obtuvo el premio que buscaba tras un notable empate (0-0) ante la selección de Corea del Sur, una de las grandes habituales de las citas mundialistas. Además, con ese punto, el equipo de Azkargorta acudiría a la jornada final con opciones de lograr el más difícil todavía: alcanzar los octavos de final. Para ello tenían que derrotar a una España que había acumulado dos puntos tras sendos empates, a dos tantos ante Corea del Sur y a un gol ante Alemania en un partido que quedará guardado en la retina de los aficionados españoles por el gran gol logrado por Goikoetxea.

El duelo entre Bolivia y España fue bastante desigual. La Roja se mostró superior al conjunto sudamericano y dispuso de las mejores ocasiones para marcar. Un tanto de penalti de Guardiola a los veinte minutos abrió el camino de la victoria para los de Javier Clemente, aunque no fue hasta el segundo acto cuando se pudo sentenciar gracias a un tanto del ex futbolista del Atlético de Madrid, José Luis Pérez Caminero. Con 0-2 apareció Erwin Sánchez, quien puso el 1-2 que daba alas a su equipo y de paso lograba el que es, hasta el momento, el último tanto de la verde en un Campeonato del Mundo. Un nuevo tanto de Caminero ponía el 1-3 con el que se llegaría al final del partido y, por lo tanto, al final de la presencia boliviana en el Mundial de Estados Unidos.

Aquella cita fue el techo de Azkargorta, quien después ha seguido entrenando por diferentes zonas del mundo con resultados dispares. Chile, Japón, México y China han sido algunos de sus destinos, realizando trabajos tanto con equipos profesionales como con fútbol base. Y actualmente se encuentra en Bolivia. Hay motivos para la fe. El fútbol base de Bolivia ha conseguido algunos destacados resultados en los últimos tiempos y no parece descabellado pensar que el cuadro sudamericano pueda volver a repetir gesta y a participar en un Campeonato del Mundo… aunque no de la mano de Xabier Azkargorta, ya que a principios de mes abandonó la selección boliviana para entrenar al Club Bolívar.

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