Bosman: La decadencia del hombre que cambió el fútbol

Jean-Marc Bosman (Foto: http://content.time.com/time/world/article/0,8599,2049502,00.html)

Hacia la década de los 90 el mundo del fútbol sufrió un cambio radical en sus estructuras debido a la aparición de la llamada Ley Bosman, una regla que permitió que el balompié se globalizara hasta puntos insospechados.

De hecho, numerosos equipos, como el Deportivo de la Coruña, sacaron una importante tajada de ella. Pero, ¿que ocurrió con Jean Marc Bosman, el hombre que lo inicio todo?

El año 1990 va a ser nuestro punto de partida. Ese año, el RFC de Lieja de Bélgica ofrece a su jugador Jean Marc Bosman una renovación de su contrato que el futbolista rechazó alegando que el salario que le ofrecían no iba acorde a sus expectativas. A partir de ahí la cordial relación entre el club y el jugador se fue torciendo hasta alcanzar límites insospechados. El equipo puso al futbolista en una lista de jugadores transferibles con una cláusula de más de once millones de francos. Es en ese momento cuando el jugador comienza a buscar equipo y alcanza un acuerdo con el US Dunkerque de Francia. Todo parecía ir bien. El cuadro galo y el conjunto belga acuerdan la cesión del futbolista por una temporada y una opción de compra. Sin embargo, cuando el RFC de Lieja comunica la cláusula de rescisión a la escuadra francesa los galos no la aceptan y los belgas rompen drásticamente las negociaciones. De hecho, el propio club de Lieja apartó al futbolista y este inició la guerra al denunciar al RFC Lieja, a la Federación de Fútbol de Bélgica y a la UEFA alegando que sus normas habían frustrado su fichaje por el US Dunkerque. Bosman exponía en su denuncia que era injusto que una vez finalizado su contrato el club pudiera recibir una indemnización por su incorporación a otro equipo y también alegaba que estando en la Comunidad Europea debería tener la opción de jugar al fútbol en cualquier país miembro de la Unión ya que tanto la Federación de Bélgica como la UEFA le habían puesto trabas para su llegada al equipo francés.

En un juicio que fue ganando en atención mediática con el correr de los días, los principales mandamases del fútbol europeo fueron sufriendo diferentes reveses hasta que el 15 de diciembre de 1995 recibieron el gran varapalo en forma de sentencia. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ubicado en Luxemburgo estableció como ilegales las indemnizaciones por traspasos y los cupos de extranjeros de jugadores nacionales de estados miembros de la Unión Europea. El fútbol moderno y global, tal y como lo conocemos hoy día, acababa de llegar.

Sin embargo, esta lucha de David contra Goliat no tuvo un final feliz. David, en este caso Jean Marc Bosman, ganó la batalla de los tribunales y logró una indemnización de unos ochocientos mil euros. Pero sólo fue el principio del fin. Los clubes comenzaron a ver al futbolista como un proscrito y dejaron de contar con sus servicios. El hombre que cambió el fútbol había sido abandonado a su suerte por el balompié, toda una paradoja. Su vida, desde entonces, ha sido un auténtico calvario. Para empezar, aquella batalla le costó cara. Demasiado cara. Tuvo que vender su casa y su coche para poder pagar a los abogados en lo que fue el principio del fin de su vida familiar. A pesar de ganar el juicio, el futbolista dejó de tener trabajo como jugador de primer nivel y eso le llevó a caer en una grave depresión que le llevó al alcoholismo.

Bosman, acaso el futbolista más prometedor de Bélgica, se refugió en el alcohol para superar su depresión y eso le costó más problemas. El primero el divorcio de su mujer, que se hartó de la situación y decidió iniciar una nueva vida lejos del aquel hombre que había luchado y ganado los derechos de los futbolistas. Eso agravó su situación. Su relación con el alcohol fue a más y sus problemas, por tanto, aumentaron ostensiblemente. De hecho, comenzó a endeudarse y tuvo que vender su segunda casa y regresar a la casa de sus padres, donde tuvo que vivir en el garaje. Además, su relación con su ex mujer se deterioró totalmente y se agravó cuando se alejó por completo de sus hijos tras agredir a su ex pareja. Aquel incidente le costó un año de cárcel, aunque la pena fue conmutada por un año de terapia y abstinencia de alcohol.

El ex jugador consiguió estar un tiempo bien, aunque tuvo una recaída y, de nuevo, se agravaron sus problemas. En 2011, en medio de una borrachera, agredió a su por entonces pareja y a la hija de esta, lo que ha provocado que el Fiscal haya solicitado la anulación de la condicional que tenía Bosman. Y todo parece indicar que el Fiscal ganará el caso y que el hombre que cambió el mundo del fútbol ingresará en prisión. Complicado final para una historia complicada, la historia del hombre que modernizó el fútbol.

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