Canalladas: La vergüenza y las miserias sobre un terreno de juego

Serbia - Albania (Foto: Fox Sport)

Tras un tiempo de obligado (y merecido) descanso, hoy retomo las Canalladas semanales en Con Dos Pelotas con el objetivo de continuar contando historias más o menos curiosas sobre el mundo del deporte. Esta temporada se presenta cargada de historias desconocidas que nos acercarán a realidades que no suelen aparecer en los medios de comunicación convencionales. Por ejemplo, estoy trabajando en un artículo sobre un equipo africano que es un verdadero ejemplo de cómo superar las adversidades que la vida te pone en el camino. Y como no solo de fútbol vive el hombre, también estoy trabajando en artículos sobre otros deportes y deportistas menos conocidos. En este sentido puedo adelantar que uno de los artículos que podrán degustar en unas semanas versará sobre el béisbol y la historia de un jugador llamado a ser estrella de este deporte que, sin embargo, nos abandonó antes de tiempo mientras estaba ayudando a salvar vidas de otras personas. Son dos ejemplos de lo que tendremos esta temporada, que será mucho y variado.

Sin embargo, en este primer artículo sí que tengo que desmontar uno en el que estaba trabajando desde hace tiempo y que hace unas semanas se fue al garete debido a una serie de acontecimientos que hicieron que el artículo quedara totalmente desfasado y yo quedara muy cabreado, no tanto por el artículo como por el uso del deporte para saldar cuentas que parecían olvidadas.

Para conocer los pormenores de esta historia tenemos que retrotraernos unos meses, hasta el día en que se sorteó la Fase de Clasificación para la Eurocopa 2016. Ya de inicio ese sorteo dejaba algunos detalles interesantes. Por ejemplo, llamaba la atención que fueran 24 equipos y no 16 los que conseguirían la clasificación para la fase final del campeonato europeo. Otro aspecto que me resultó interesante es que iba a ser el primero en el que tomara parte la selección de Gibraltar desde que fuera admitida por la UEFA. Y es precisamente en este punto donde todo empieza. Al leer las bases del sorteo, el máximo organismo del fútbol europeo especificaba que bajo ningún concepto Gibraltar y España quedarían encuadradas en el mismo grupo.

El argumento que la UEFA esgrimía para impedir el “derbi” peninsular era que España y Gibraltar se encuentran en momentos de alta tensión y que el choque podría provocar altercados más o menos graves. Así, este duelo quedó vetado. Al igual que un posible choque entre Rusia y Georgia o un duelo entre Azerbaiján y Armenia (de esta rivalidad hablaremos esta temporada en estas Canalladas). Estos son los tres partidos que, a día de hoy, no se pueden disputar en Europa ya que existe una alta probabilidad de que los choques deriven en violencia.

Por el contrario este iba a ser el primer sorteo en el que Serbia y Albania podrían quedar encuadradas en el mismo grupo tras sus históricos enfrentamientos por controlar Kosovo. Una buena noticia, aunque el partido se jugara sin hinchas visitantes. Un paso adelante para tratar de devolver la amistad entre serbios y albanos.

Todo era perfecto hasta que el pasado mes de octubre ambos equipos se vieron las caras. ¿Qué decir? Que fue una vergüenza en todos los sentidos. El ambiente, como era de esperar, fue muy caliente desde el principio, con banderas que reclamaban que Kosovo era parte de Serbia e incluso con gritos racistas de la hinchada local a los jugadores albaneses. Pero tras treinta minutos de juego se precipitaron los acontecimientos. Alguien (apuntaban al hermano del Primer Ministro de Albania que estaba en el estadio) hizo sobrevolar un dron con la bandera de la Gran Albania (que incluye Kosovo como parte del territorio albanés) sobre el terreno de juego. Los jugadores serbios cogieron la bandera y los albaneses fueron a por ella comenzando así una pelea entre jugadores de ambos equipos. Y como era de esperar (como casi siempre ocurre en los países balcánicos) los hinchas también saltaron al campo y agredieron a futbolistas albaneses. Incluyendo al ultra Ivan Bogdanov, el personaje (léase con todo el desprecio posible) que fue detenido tras un choque entre Serbia e Italia que tuvo que ser suspendido en 2010 y a quien la UEFA tiene la entrada vetada a cualquier estadio de fútbol.

El bochorno, la vergüenza y las miserias del ser humano sobre un terreno de juego se pueden ver en este vídeo que muestra los incidentes que se produjeron en el Serbia-Albania. Pero esto no es fútbol. Ni es deporte. Por eso el artículo en el que estaba trabajando se fue al garete cuando preparaba el día del regreso.

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