Sebastien Chabal: el adiós de la barba del rugby

Sebastien Chabal

El jugador de rugby Sébastien Chabal, símbolo francés de ese deporte e icono de casas de moda, anunció este lunes que se retirará el próximo domingo.

El mediático deportista, muy conocido por su larga melena y su poblada barba, pone fin a su carrera deportiva a los 36 años, tras 16 temporadas como profesional. El jugador francés, de 1,91 metros de altura y 115 kilogramos, ha sido internacional en 62 ocasiones entre 2000 y 2011, un periodo en el que Francia se alzó dos veces con el Trofeo de las Seis Naciones, en 2007 y en 2010. Durante su trayectoria, ha vestido las camisetas del Bourgoin-Jallieu (entre 1998 y 2004), del inglés Sale (2004-2009) y del Racing Métro Paris (entre 2009-2012), antes de unirse al Lyon Olympique Universitaire (LOU), con el que consiguió esta temporada imponerse en la Segunda División de rugby y ascender al Top 14. Se convirtió igualmente en un auténtico reclamo publicitario y su popularidad le ha valido lugar de honor en el Museo de Cera de Paris.

Atesora motes como Cartouche, Atila, Cavernícola, Hannibal Lecter, El anestesista, Caveman, Seabass, El animal, Hulk, El Asterix moderno… en fin, qué más os voy a decir, el que suscribe se aficionó al rugby viendo a esta bestia jugar, es un armario de músculos contra el que no te gustaría chocar.

Ya sabéis que no me gustan las biografías convencionales, así que os contaré cómo se forjó la leyenda de su Barba. Pues ésta se gestó (nunca mejor dicho) durante un embarazo, en Inglaterra, por culpa de una apuesta. Corría el verano de 2005. El corpulento Chabal era un anónimo jugador de cráneo rasurado al estilo militar, que aceptó irse a Inglaterra siguiendo los pasos de Philippe Saint-André, mítico jugador francés y su entrenador en Bourgoin. El mito comenzó a forjarse de forma casual, en un suburbio de Manchester. Así lo recuerda el propio Chabal: “Al llegar a Sale, durante el embarazo de Lily Rose, mi primera hija, hablaba muy mal inglés y eso hacía sentirme lo suficientemente incómodo como para no acudir a la peluquería. Además, me daba pereza afeitarme cada mañana. Así que acepté una apuesta: tenía que dejarme crecer la barba y el pelo hasta que naciera mi hija… y la gané. Cuando Lily Rose llegó al mundo, me sentía cómodo con mi nuevo aspecto, a mi esposa le gustaba y la afición respondió bien”. Todo había empezado, había nacido la Chabalmanía. Su primera aparición como internacional fue el 4 de marzo del 2000 ante Escocia. Fue incluido en la selección francesa que participó en la Copa Mundial de Rugby de 2003 que se jugó en Australia.

Otro momento del nacimiento del fenómeno Chabal se localiza en Nueva Zelanda en junio de 2007. Francia se encuentra envuelta en un tour por el Hemisferio Sur y los periódicos neozelandeses señalan a Chabal como el sucesor de Jonah Lomu. Un titular anuncia: “Llega Chabal, el hombre de las cavernas”. Pese a las dos palizas encajadas por los galos (42-11 y 61-10), Chabal hace justicia a su fama devastadora con dos jugadas que quedan grabadas para siempre en la historia del rugby. La primera es bautizada como el placaje del siglo. Un brutal choque (ver Youtube por favor) con Chris Masoe, un bigardo de 106 kilos, a quien Chabal deja KO y levanta del suelo con palmaditas como diciéndole “que no es para tanto”. De verdad, hay que verlo.

La segunda es no menos surrealista, en otro atropello espeluznante rompe la mandíbula al capitán de los All Blacks, Ali Williams. Dicen que aquella noche, Nueva Zelanda ganó un enemigo y el rugby, un villano. En Francia, en el guiñol de Canal + francés, Chabal es un personaje caracterizado con una máscara y camisa de fuerza como Hannibal Lecter. Chabal descubrió el rugby a los 16 años de la mano de su amigo Stephane Periou quien le insistió para que le acompañara a un partido. Chabal se enamoró de la camaradería de este deporte. “No sabía nada de rugby, ni siquiera las normas”, revela Periou. Olivier Milloud, capitán del Bourgoin, resumió su percepción de Chabal de forma más explícita: “Prefiero tenerlo conmigo que contra mí”. Opiniones que respalda Serge Simon, ex jugador de Bègles y tertuliano televisivo para quien “tiene algo que pocos jugadores poseen en el mundo, asusta a los oponentes”.

En la Copa del Mundo de 2007, Francia derrota en Glasgow, a Nueva Zelanda, gran favorita, después de que Chabal desafíe a los All Blacks durante la haka: “Nos cogimos por los hombros, avanzamos, les miramos a los ojos y vimos sus dudas”. Sin embargo, Inglaterra les sorprende en semifinales y elimina a Francia en un partido que concluye con Seb llorando desconsoladamente.

Las lágrimas del ogro emocionan a Francia y a las marcas. Sébastien Chabal ha convertido su imagen en un ciclón mediático: cierra acuerdos con Puma, PokerStars, Orange TV, donde presentará un programa semanal de rugby de media hora. También colabora con la cadena televisiva RTL, Nike, RATP, Natixis, Axa, Vinci…

Desde entonces, su mayor operación publicitaria ha sido convertirse en el icono de la marca de perfumes Caron. “Nuestra fragancia es duradera. Y queríamos un hombre original, masculino y viril”, afirma Nathalie Calmettes, gerente de la empresa. Los cánones masculinos parecen haber cambiado y en Francia el hombre depilado da paso a una imagen diferente. Su imagen de sex symbol divierte a Annick, su mujer, quien afirma que Sébastien Chabal es “realmente amable y tímido. Cuando pienso que la gente lo compara con Atila, no tengo más remedio que reírme. Nadie es más sensible que él. Le encanta sentarse con nuestra hija mayor a enseñarle matemáticas o a jugar al ajedrez. Es un buen padre, un osito de peluche”. Su compañero Faure ratifica esa imagen: “Es gracioso que le vean como un hombre de las cavernas porque fuera del campo es todo lo contrario. Salimos a tomar un café y charlamos hasta de política. Chabal es sólo un hombre común”. Un hombre común, eso sí, que por donde pasa, no vuelve a crecer la hierba…

AU REVOIR SEB !!!

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