De ‘parque de atracciones’ a fábrica de gimnastas

El Centro Especializado de Tecnificación Deportiva de Gimnasia de Albacete es una fábrica de futuros gimnastas de élite. Comienza como un parque de atracciones y se convierte en un centro de alto rendimiento en el que los gimnastas, principalmente castellano-manchegos, entrenan a diario.

José Miguel Cantos es el director técnico del Centro y el principal responsable, en el buen sentido de la palabra, de los éxitos cosechados en las distintas competiciones.

Nunca es relativamente tarde para dedicarse a la gimnasia de trampolín, aunque la idea del Centro es “captar a los talentos desde que son muy pequeñitos e irlos formando”. De esta forma, a partir de 5 años comienzan su andadura en este deporte.

Y lo hacen como si estuvieran en un parque de atracciones. Una pista llena de camas elásticas y colchonetas por todos sitios es uno de los lugares más cómodos en los que se puede encontrar un niño pequeño. Allí, los técnicos tienen la misión de “enfocar los juegos para que los chicos vayan aprendiendo los gestos técnicos de competición”. Es el primer paso para forjar futuras estrellas de este deporte.

El día a día del Centro es ajetreado. Reuniones técnicas por la mañana para ver cómo van los entrenamientos y la dinámica de trabajo a seguir, además de las gestiones con las distintas federaciones y administraciones públicas. Por la tarde llega la sesión de trabajo en sí, con la llegada de los más pequeños, que dejarán paso a los mayores a medida que avance el día.

Rosa María Esteban, Teresa Pascual, Mari Trini Cantos, Katish Hernández y Álvaro Calero son los técnicos y ayudantes con los que cuenta el Centro.

Y de aquí han salido, salen y saldrán grandes campeones, ya que el 80 por ciento de los equipos nacionales son de Albacete. No obstante, el Centro Especializado de Tecnificación Deportiva de Gimnasia está abierto a todo el mundo, contando con gimnastas de otras partes del territorio nacional, como Alejandro Ruiz, un canario becado por la Federación Española, que forma parte del equipo nacional y que “este año va a explotar a nivel de resultados”, se atreve a aventurar José Miguel Cantos.

Hay cantera

La cantera con la que trabajan a diario en el Centro es “muchísima y, además, muy buena”. La gran labor de los responsables de estas instalaciones ha hecho que tengamos “un relevo generacional espectacular”, donde en un plazo de año y medio, aproximadamente, darán que hablar en el Campeonato del Mundo.

Y mucho antes de esa competición mundial, desde el Centro ya preparan la siguiente cita internacional, que se celebrará el día 27 en Alemania, donde los gimnastas manchegos competirán con los mejores representantes de Alemania, Holanda o la República Checa.

La forma de preparar una competición, ya sea a nivel nacional o internacional, siempre sigue las mismas pautas. “Con un mes de antelación se deciden los ejercicios que se van a ejecutar y se van perfeccionando con los entrenamientos”, explica José Miguel Cantos. Pero la preparación no acaba ahí, ya que tras la competición “se aprenden ejercicios nuevos para aumentar la dificultad”.

Para perfeccionar los ejercicios, José Miguel Cantos ha introducido las nuevas tecnologías en el Centro Especializado de Tecnificación Deportiva. Situadas en el Pabellón Polideportivo Universitario de Albacete, las instalaciones están dotadas de cámaras de vídeo que graban todo el entrenamiento desde diversos ángulos. Mediante ordenadores, las gimnastas pueden ver el ejercicio que han realizado, conocer cuáles han sido los fallos y ver qué aspectos tienen que mejorar la próxima vez que tengan que realizarlo. Este sistema lo emplean las selecciones nacionales y José Miguel Cantos lo ha introducido en la cantera.

En definitiva, el Centro Especializado de Tecnificación Deportiva de Gimnasia de Albacete congrega a los mejores gimnastas del momento presente y del futuro próximo. Unos chicos y chicas que darán mucho que hablar en todos los campeonatos en los que participen, incluidos los Juegos Olímpicos, aunque si bien la clasificación para Londres (2012) será difícil, llegar a Río de Janeiro (2016) sí que es mucho más factible.

Sus futuros éxitos pasarán a la historia del deporte y sus anécdotas se quedarán para esos momentos de añoranza de viejas andanzas en las competiciones, como aquel día que volviendo de Rusia un gimnasta se guardó el pasaporte en un bolsillo en el que no se le ocurrió buscar y a punto estuvo de intervenir la polícia rusa, o cuando el equipo tuvo que recorrerse toda Suecia en coche porque se equivocaron de aeropuerto la primera vez que viajaron al territorio escandinavo.
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