Canalladas: Cuando el deporte muestra su cara más amarga

CB Benidorm

En ocasiones me cuesta horrores sentarme frente al ordenador a escribir el artículo semanal. Algunas veces, la inmensa mayoría, es por falta de inspiración. Otras veces la tarea se hace dura porque toca hablar de cosas realmente duras. Como esta semana.

Para esta semana había estado recabando información para tratar un tema relacionado con el ciclismo. Sin embargo, ese artículo ha quedado en standby después de que el pasado viernes aconteciera el terrible suceso que me ha llevado a escribir este artículo y que no es otro que el dramático fallecimiento de la jugadora de baloncesto Alicia Fernández, que, además, me toca de cerca ya que he vivido en Benidorm, lugar donde residía y jugaba la baloncestista, durante más de veinte años.

Como he explicado, los tristes acontecimientos tuvieron lugar el pasado viernes cuando el Club Baloncesto Benidorm juvenil se enfrentaba al Club Baloncesto Calpe en un encuentro que se había aplazado la semana anterior con motivo de las fiestas mayores patronales de la ciudad de los rascacielos. El choque transcurría por parámetros normales hasta que en un momento dado Alicia se sintió indispuesta y pidió el cambio a su entrenador, quien raudo lo realizó. Sin embargo, antes de llegar al banquillo, Alicia se desplomó y saltaron todas las alarmas. En la pista contigua estaba entrenando el Balonmano Benidorm de Liga Asobal y rápidamente el técnico y el médico de este club acudieron a reanimarla. Como también lo hizo el árbitro y un jugador del CB Benidorm de Liga EBA que también era médico. Después llegó el Samur quien también hizo su trabajo. Pero, desafortunadamente, no pudieron hacer nada para evitar el triste desenlace. Si ya el hecho de que alguien pueda encontrar la muerte mientras está practicando deporte es duro, esto toma tintes extremadamente dramáticos cuando se trata de una chica de 16 años de edad. Y si añadimos que el delegado del equipo de Alicia era el padre de la chica y que en la pista se encontraba su hermana mayor viendo el partido nos encontramos ante una situación verdaderamente indescriptible.

Por si fuera poco, sus compañeras de equipo, que a esa edad no son solo compañeras sino que son amigas, lo presenciaron en directo, lo cual es todavía más duro si cabe. Igual que varios integrantes de las diferentes categorías del club benidormense, desde seniors hasta alevines. Un duro golpe para el CB Benidorm, un club familiar y modesto que ya vivió un episodio parecido hace unos años cuando una jugadora falleció en un accidente de tráfico.

Hasta ahora habíamos conocido los casos de deportistas de élite, como los futbolistas Antonio Puerta, Dani Jarque, Marc Vivien Foé o Miklos Feher, casos en los que podíamos pensar que vienen dados por la alta intensidad en la práctica deportiva en la élite. Sin embargo ahora no estamos hablando de élite, sino que se trata de una jugadora de categoría juvenil. Y esto es totalmente inexplicable. Es la cara amarga del deporte. La parte que nadie nos puede explicar. La que nos llena de consternación, de tristeza. La que nos pone la piel de gallina y nos hace estremecernos. La que nos pone una lágrima en los ojos. La que nos ha dejado sin Alicia.

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