El adiós a un grande: Guti

Guti

José María Gutiérrez, GUTI, (en mayúsculas) se ha despedido hoy del Real Madrid. Tras 24 años en el club, 14 de ellos en el primer equipo, el 14 dice adiós a la Casa Blanca. Y lo hace tras disputar 541 partidos y anotar 77 goles (entre los que se incluyen el gol número 5.000 del Real Madrid en Liga y el 500 en Champions). Con 5 Ligas, 3 Copas de Europa, 2 Intercontinentales, 1 Supercopa de Europa y 4 Supercopas de España, se va una de las perlas de la cantera madridista, una de las joyas vivas de la historia del Real Madrid.

Se va la clase por excelencia, la visión de juego, el último pase, el taconazo, la calidad elevada a su máxima potencia, la elegancia; pero también se va el impulsivo, el polémico, el de los tres segundos incontrolables, el punto de mira de todos los insultos. En definitiva, se va Guti.

Aclamado por muchos, insultado por otros, Guti es todo un referente del Real Madrid (junto a Raúl -que puede anunciar mañana su marcha- y Casillas). Revolucionaba los partidos, ofrecía siempre algo distinto, tenía su particular manera de cambiar el rumbo de un encuentro. Cuando controlaba sus impulsos, Guti era imparable. Cuando no los controlaba, Guti era odiado. Pero, por encima de todo, tenía un talento fuera de lo común. En su último año con la camiseta del Real Madrid nos dejó ese taconazo en Riazor que acabó en gol de Benzema, o esa remontada épica frente al Sevilla en el Bernabéu surgida de sus botas.

Hoy, el día en el que Fernando Alonso volvió a saborear una victoria en la Fórmula Uno, el día en el que Alberto Contador se paseó por los Campos Eliseos para celebrar su tercer Tour de Francia, hoy se ha despedido el 14. Allá donde vaya (al Besiktas, probablemente) seguirá demostrando su calidad incomparable. Guti, ¡gracias por tu fútbol!

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