El Clásico de los clásicos

El Barcelona-Real Madrid, el Sevilla-Betis, el Inter-Milan, el Glasgow Rangers-Celtic… son muchos los clásicos que existen en el fútbol internacional, pero ninguno paraliza un país tanto como el ‘Superclásico’ argentino: River Plate-Boca Juniors. Ayer, toda Argentina estaba pendiente de este encuentro. Era algo más que un partido. No sólo había tres puntos en juego. Hay mucho prestigio, por lo que las aficiones lo viven de una forma mucho más intensa.

Los dos equipos se encuentran en horas bajas. Tanto es así que River Plate tiene un promedio que le acerca peligrosamente a los puestos de descenso. Boca Juniors, por su parte, está muy lejos de la lucha por el título. Pero eso no importa. El Monumental de River se llenó hasta la bandera. Sobre el césped, jugadores como Juan Román Riquelme, Martín Palermo o Ariel el Burrito Ortega nos recuerdan aquellos viejos tiempos en los que ambos conjuntos luchaban por el campeonato. Ahora, lejos del título, estaba en juego el prestigio de un club, a costa del eterno rival.

Ganó River, por 1-0, y cómo lo celebraron: todos saltando en el centro del campo, abrazados, como si hubieran conseguido el campeonato. Por su parte, los jugadores de Boca abandonaron el césped cabizbajos, tras perder el clásico por excelencia. Una derrota que ha supuesto la dimisión de Borghi como entrenador xeneize. Fue un encuentro sin mucho fútbol, pero con mucha emoción, tanto en el césped como en las gradas. Un aperitivo de lo que nos espera en unos días, con el clásico del fútbol español.

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