El mejor partido de la historia

Brasil

Anoche tuve un sueño, no debo ser el único, nada más y nada menos que una final de la Copa del Mundo en Brasil enfrentando a La Canarinha con La Roja, la mejor selección de la historia contra la actual campeona del mundo y doble campeona de Europa.

Que en el banquillo de suplentes español estuviese yo al lado de Oliver Atom es irrelevante, cada uno sueña como quiere. Lo importante es que este partido es posible, en un horizonte muy cercano y que podría ser el mejor partido de la historia. El año pasado en la Copa Confederaciones Brasil demostró que tiene muchas ganas de acabar con la hegemonía de España: una pasión desmedida en las gradas y un desatado Neymar bastaron para doblegar a una España en un partido soberbio de los anfitriones. En aquel encuentro faltaba el faro de España, Xabi Alonso, lesionado, y quizás el aire fresco de la nueva generación de España, los Thiago, Isco y compañía.

Anoche jugaron ambas selecciones y la cosa se va calentando de cara a la cita mundialista de Brasil del próximo mes de junio. España ganó bien a una triste Italia 1-0, y Brasil goleó a Sudáfrica 0-5, allí donde perdimos nosotros hace menos de un año.

A España, todos la conocemos. Tenemos un entrenador (don Vicente del Bosque) que hace grupo, conciliador y respetuoso con los jugadores y que entiende el fútbol y todo lo que a este mundo lo rodea. La generación histórica que nos ha situado en la cumbre del mundo futbolístico, se nos va acabando poco a poco, Puyol se retira, Iker es cuestionado, Xavi, Torres o Villa ya no son los de antes. Afortunadamente, hay fondo de armario, los líderes naturales serán Ramos, Xabi Alonso e Iniesta, quizás los únicos indiscutibles de la selección. Pero detrás están Pedro, Busquets, Silva, Cesc, Cazorla, Alba, Navas… nos faltaban delanteros y Del Bosque se ha sacado de la manga uno de los mejores, que curiosamente es brasileño, Diego Costa. Anoche debutó y estuvo gris, tímido, pero me parece de largo, la mejor opción para nuestra selección para la delantera. Su decisión de jugar con España es más que valiente y, si se diera el partido del siglo en el Mundial, Costa sería señalado por todos, ojalá tenga la noche y calle todas las bocas que le silbarán desde el minuto uno.

Le pido a don Vicente que para la cita mundialista sea valiente, que además de llevar a los restos de nuestra generación de oro, se la juegue con los jóvenes, con esos que tienen hambre. Ayer jugó Thiago, que este año se está saliendo en el Bayern de Guardiola, y ha demostrado que es un jugador de dibujos animados, con personalidad, juventud y descaro, me gusta mucho. También lo hizo Javi Martínez, otro del Bayern, que debería ser un referente por su poderío físico en la zaga. Pero no debería olvidar don Vicente a Koke, a Isco y por qué no a Jesé.

En ese partido soñado, el rival sería Brasil, la Brasil de Neymar, un equipazo. Por primera vez en mucho tiempo, la verde amarela tiene una defensa y centro del campo apabullantes: los centrales son de altísimo nivel, Thiago Silva, David Luiz o Dante son de lo mejor del mundo, los laterales son jugadores todo terreno, diferentes, Alves, Rafinha (otro del Bayern) o Marcelo. En el medio del campo, Brasil ha encontrado por fin a su medio centro soñado, Fernandinho, un superclase que está llevando al Manchester City a la élite europea. Ramires y Luis Gustavo aportan derroche físico y llegada. Más arriba aparecerán los Óscar, Willian o Lucas Moura, todos ellos de juventud y calidad casi insultantes. Y para completar el plantel, la bestia Hulk y la perla Neymar. Una selección muy europea, equilibrada y potente. La mayoría de los jugadores no pasa de los 25 años y quizás ese déficit de experiencia internacional sea su mayor hándicap.

Para rematar la faena, ese partido se jugaría en un escenario mítico, Maracaná, allí donde Uruguay en 1950 inventó el Maracanazo. No sé tú pero yo tengo ganas un maracanazo versión 2.0, batirles en su casa haría de ese partido el mejor partido de la historia, ya queda menos…

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