Canalladas: El paso del éxito al ostracismo de Elena Mukhina

Elena Mukhina (Foto: www.fotolog.com)

El mundo del deporte está plagado de historias de éxito y victorias, pero también de derrotas y de verdaderos dramas, como el caso de la soviética Elena Mukhina, una gimnasta rusa de la que se decía iba a ser la sucesora de la gran Nadia Comaneci pero que sin embargo sufrió un verdadero drama que la condenó al ostracismo y a estar confinada en una silla de ruedas durante el resto de sus días.

La vida de Elena Mukhina no fue nada fácil y ya desde niña tuvo que enfrentarse a las adversidades de la vida, no en vano, cuando contaba cinco años de edad sufrió la pérdida de su madre, fallecida en un incendio. Su abuela Anna Ivanova se hizo cargo de ella al mismo tiempo que comenzaba a practicar la gimnasia deportiva en su colegio. Un día, el entrenador de un equipo de gimnasia fue a reclutar gimnastas a su escuela y ella se ofreció voluntaria. Rápidamente se puso a las órdenes de Mikhail Klimenko y comenzó a destacar en las diferentes competiciones en las que participó, llegando incluso a proclamarse campeona juvenil de la URSS en 1976. Ese mismo año participó en la Copa URSS, en la que finalizó en la decimosegunda posición, en un torneo del que se decía que tenía más nivel que el Campeonato del Mundo y los Juegos Olímpicos. A pesar de su buen hacer, Mukhina no pudo clasificarse para la cita olimpica de Montreal, aunque sí que participó en el Europeo de Praga (República Checa), en el que logró tres medallas de oro y una de plata tras finalizar por detrás de Nadia Comaneci en la prueba de all around (una modalidad que combinaba todas las especialidades de gimnasia).

Dos años después, en 1978, Mukhina logró los grandes éxitos de su carrera gracias a su brillante actuación en el Campeonato del Mundo de Estrasburgo (Francia), donde consiguió cinco medallas de oro, incluyendo el primer puesto en la modalidad all around donde batió a Nadia Comaneci. Con apenas dieciocho años se convirtió en una de las principales estrellas a nivel internacional y el gran estandarte del combinado de la Unión Soviética. Aunque la alegría fue efímera ya que apenas unos meses después, en 1979, comenzaron sus problemas.

Del éxito al ostracismo

Cuando apenas faltaban un puñado de meses para la celebración de los Juegos Olímpicos de Moscú, Mukhina sufrió una lesión que la dejó en el dique seco. Poco o nada se supo sobre el estado de la superestrella rusa y sobre su lesión; de hecho el rumor que se extendió por el mundo de la gimnasia era el de que no llegaría a tiempo a la cita olímpica salvo que se sometiera a una complicada operación. Se especuló que su entrenador, Mikhail Klimenko, y su jefe de equipo, Aman Shaniyazov, fueron presionados por altos cargos del gobierno soviético y la forzaron a operarse. También que apuraron los plazos de la recuperación tras pasar por el quirófano. Fruto de ello se produjo el gran drama para Mukhina.

Todo se precipitó a pocas semanas de la cita olímpica. La gimnasta estaba concentrada con el equipo soviético en Minsk y en un entrenamiento, mientras realizaba un ejercicio de suelo (su especialidad), cayó mal y sufrió un fuerte golpe, hasta el punto de romperse varias vértebras y quedar tetrapléjica. Todo un drama para una Elena Mukhina que estaba llamada a conquistar varias preseas en la cita olímpica soviética. La Federación soviética solo se limitó a decir que Mukhina no estaría en los Juegos Olímpicos. De superestrella pasó a ser absolutamente olvidada.

Poco o nada se supo de ella durante los siguientes años hasta que recibió la Orden de Lenín de mano de la URSS y, en 1983, recibió la Orden Olímpica, el premio de más importancia dentro del olimpismo. Elena Mukhina, que había vuelto a vivir con su abuela, se convirtió en columnista de un diario ruso y fue condenada al ostracismo hasta que falleció a los 46 años de edad, al parecer debido a alguna disfunción causada por la tetraplejía. A pesar de haber sido relegada a una vida en el ostracismo, actualmente el mundo de la gimnasia suele recordar a Mukhina con cierta frecuencia debido a que introdujo algunos de los más famosos movimientos que realizan las gimnastas actuales.

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