Francia vs España, nada más y nada menos

Julen Aguinagalde

Hablemos hoy de actualidad, rabiosa, y de deporte, por supuesto. Estoy siguiendo intensamente el Campeonato de Europa de Balonmano que se está celebrando actualmente en Dinamarca.

Deporte sorprendentemente minoritario en España, donde somos una auténtica potencia mundial desde hace muchos años. Varias generaciones de nuestro balonmano han traído para nuestras vitrinas numerosas medallas a nivel de selecciones, y varias decenas de títulos a nivel de clubes.

Probablemente hablemos del deporte con un mayor equilibrio en el derroche de técnica y fuerza que existe ¿Habéis visto a un equipo de primer nivel en persona? Yo sí, y estos angelitos son auténticos monstruos comparables a los jugadores de rugby o de la NBA. Pero son la técnica de bote, de pase y de lanzamiento o de defensa las que hacen que este deporte me guste cada día más.

Hablamos también de uno de los deportes con mayor nivel de contacto en el juego, sólo superado por el rugby y el boxeo, evidentemente. En los últimos años, España ha sido 2 veces campeona del mundo, un hito superlativo superar a potencias como Croacia, Francia, Alemania o Dinamarca. Tenemos una generación de oro que sigue acercándose a los éxitos de la ÑBA. Los Sterbik, Hombrados, Alberto Entrerríos, Juanín García, Uríos, Iker Romero… dominaron en los 2.000 y ahora tenemos relevos de postín, como Joan Cañellas, Julen Aguinagalde, Raúl Entrerríos, Tomás, Morros. De todos ellos me quedo con esa bestia de la naturaleza llamada Julen Aguinagalde, el irundarra, sin duda uno de los 5 mejores jugadores del mundo. A mi mujer le encanta, la mirada de este pivote es desgarradora, su físico una ofensa a las leyes de la física, o al menos a algunas de ellas, las demás selecciones le temen e intentan pararle con todo tipo de artimañas, vamos que lo cosen a palos que él contesta anotando sin parar y abriendo huecos para sus compañeros.

Cuando estéis leyendo esto, España estará a punto de enfrentarse en la semifinal del Campeonato de Europa con su bestia negra en este deporte, Francia, nuestros amigos gabachos, una colección de jugadores impresionante, un país entero detrás de los Blues. Sí, porque en Francia este deporte es religión (no tienen muchas) y quizás es más importante que el fútbol o el baloncesto. Lo de los franceses y el deporte es como lo de España hasta no hace mucho, se supone que son perdedores y que tienen complejo, pero lo cierto es que casi siempre están ahí, y en muchos deportes. Alguien me contó una vez que todo cambió el año en que Zidane encumbró a Francia a los cielos, haciéndole ganar el Mundial de Fútbol en casa en 1998. Todos los franceses se echaron a la calle y, desde aquello, perdieron el miedo y comenzaron a dominar algunos deportes. Siguen intentándolo con el ciclismo y el tenis, pero no hay manera. En este caso, en el balonmano digo, son el equipo más completo del mundo (con perdón de Dinamarca): un grupo de guerrilleros con un nivel físico incomparable, venidos de los confines más lejanos del mundo (digamos que a los franceses se les da bien esto de mezclar razas y sacar lo mejor de cada una de ellas). Un equipo competitivo a la saciedad en el que sobresalen Karabatic, Accambray, Nargise, Sorhendo y Omeyer, el portero. Por cierto, profesión dura la de portero de balonmano, toda la vida recibiendo balonazos a 100 km/h.

Yo voy con España, perogrullada, creo en la victoria pero no me jugaría nada, el nivel de pasión que hay en los equipos de semifinales augura emociones fuertes. Debemos defender como el año pasado, robar balones y correr, en juego estático esta Francia parece superior. En la final esperaría a bien seguro, Dinamarca, que además juega en casa, y que es una selección de un nivel técnico y táctico inconmensurable y que cuenta en sus filas con el mejor jugador del mundo, Mikel Hansen. Aunque suene a protagonista de la saga Millenium es un jugador sublime, que portando una cinta blanca juega al balonmano con la misma facilidad con la que tú y yo manejamos el mando de la tele. Los daneses, pueblo simpático, nos deben una y muy gorda, hace un año los humillamos en la final del Campeonato del Mundo, dominándolos de casi 20 goles durante buena parte del partido (35-19 al final), algo inaudito, vamos algo así como si le metiéramos 5-0 a Brasil en la final del Mundial de Fútbol.

Para poner la guinda a este espectáculo, bárbaras las retransmisiones de Teledeporte (sobre todo en HD), Hombrados, Urdiales y ese comentarista histriónico pero que hace que mi chiquilla salte cada vez que grita “Dentro”. Lo dicho, y si veis el partido y la final, y no sabéis lo que es pasivo, golpe franco, siete metros o dos minutos, preguntadme e intento explicároslo. VAMOS ESPAÑA.

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