Canalladas: Graeme Obree, la historia del ‘escocés volador’

Graeme Obree (Foto: thesun.co.uk)

Pocas personas pueden presumir de vivir una vida tan intensa como la que ha tenido Graeme Obree, apodado “El escocés volador” debido a sus hazañas sobre la bicicleta. Él es el protagonista de mi Canallada de esta semana.

La vida de Graeme Obree, inglés de nacimiento pero escocés de adopción tras haber vivido la gran parte de su vida en Escocia, no ha sido fácil. De hecho se le diagnosticó trastorno bipolar y depresión clínica e incluso intentó suicidarse en tres ocasiones. Los motivos son variados y oscilan desde su homosexualidad (reconocida en 2010) hasta el accidente mortal de su hermano en 1994 pasando por sus problemas psíquicos. Asimismo, tenía la insana costumbre de esnifar el gas que utilizaba para soldar sus bicicletas y el gobierno le tenía en su punto de mira para que hiciera frente a sus honorarios de su época universitaria (tenía una deuda de unos 600 euros). Sin embargo, y a pesar de lo desorganizado de su vida, Obree fue uno de los grandes del ciclismo de la década de los noventa.

El escocés volador consiguió dos campeonatos del mundo en la modalidad de persecución (1993 y 1995) y logró dos récords de la hora (1993 y 1994) que la UCI acabó aceptando a pesar de censurar sus posturas sobre la bici y el material con el que hacía sus bicicletas. Porque Obree no dependía de ninguna marca comercial y se construía sus propias bicicletas, algo que, por supuesto, no era bien visto por las marcas comerciales, quienes presionaban a la UCI y estos no dudaban en descalificar las bicicletas del escocés. Es cierto que la bicicleta de Obree, llamada “The Old Faithful” (La Vieja Fiel), era un tanto peculiar. Sin ir más lejos, gran parte de los materiales utilizados para su construcción procedían de una lavadora. Las mejoras técnicas incluían el manillar a la altura del pecho, así como una barra paralela que le permitía pedalear con una mayor facilidad con la denominada (y también censurada por la UCI) posición del huevo, que, para hacernos una idea, era similar a la que utilizan los esquiadores.

En julio de 1993 Obree viajó hasta la localidad noruega de Hamar para, en el Vikingskipet Velodrome, buscar el récord de la hora que hasta ese momento poseía Francesco Moser con una distancia de 51 kilómetros y 141 metros. El 16 de julio, Obree realizó su primera intentona, aunque falló y decidió intentarlo de nuevo al día siguiente. Muchos le tacharon de loco ante el enorme gasto físico que iba a realizar, pero el escocés se mantuvo firme en su idea y el 17 de julio volvió a intentarlo. Y esta vez el escocés volador sí que logró su objetivo al rodar 51 kilómetros y 592 metros. “La diferencia entre ayer y hoy ha sido un estado mental puramente. Ayer yo era un ratón. Hoy yo soy un león”, declaró Obree al establecer el nuevo récord mundial. Apenas una semana después, el 23 de julio, su “enemigo” Chris Boardman le arrebató el récord en la localidad francesa de Burdeos con una bicicleta hecha por ordenador.

Tras declarar ilegal The Old Faithful y la posición del huevo, la UCI vio cómo el escocés volador volvía a retarles al introducir unas mejoras en su bicicleta, como el hecho de tener el manillar alejado del resto de la bici, lo que hacía que los brazos quedaran totalmente extendidos haciendo que tuviera que adoptar una llamativa postura sobre la misma. A esta posición la llamó “supermán” y se hizo muy famosa entre el pelotón, de hecho muchos ciclistas no dudaron en utilizarla y consiguieron grandes resultados. El 27 de abril de 1994, Obree rodó 52 kilómetros y 713 metros, estableciendo un nuevo récord de la hora. Aunque meses después, en septiembre, el español Miguel Induráin le arrebataba el honor al rodar 53 kilómetros y 40 metros. Entre medias, Obree afrontó un duro momento en el Mundial de Italia. Y es que cuando faltaba apenas una hora para su debut, los jueces de la prueba declararon no válida la postura de supermán. El escocés volador no cejó en su forma de correr y los jueces lo descalificaron. Algunos medios de la época no dudaron en tildar de “mezquina” la decisión de la UCI. Un año después, en el Mundial de Colombia de 1995, Obree se proclamó campeón del mundo en persecución y se tomó su particular venganza con la UCI ya que Hein Verbruggen, en aquel momento presidente de la Unión Ciclista Internacional, fue el encargado de entregar las medallas. “Fue un incentivo extra ganar sabiendo que Verbruggen era el que iba entregar las medallas”, explicó el escocés volador en una entrevista en la BBC.

En 1997 los doctores le diagnosticaron una depresión profunda que le obligó a dejar el mundo del ciclismo. Aunque en el año 2000 regresó a las pistas con el objetivo de arrebatar el récord de la hora que tenía Chris Boardman, aunque no lo pudo conseguir. En 2006 se estrenó la película “The flying Scotsman” que narra su vida y en la que el conocido actor Jonny Lee Miller (Trainspotting, The Escapist…) interpretó el papel de Obree. Poco tiempo después, en 2010, fue incluido en el Salón de la Fama de Escocia como premio a sus radicales invenciones en el diseño de bicicletas, pero también como homenaje a su historia.

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