Hablemos de una de esas grandes noches

Cristiano Ronaldo

Hoy he vuelto a disfrutar con el Real Madrid. Hacía tanto tiempo que no disfrutaba así, que ya ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que el conjunto blanco demostró por qué la Champions es su competición fetiche. Creo que fue allá por el año 2003, cuando la Juventus eliminó al equipo madridista en las semifinales de la Champions League, la última vez que el Real Madrid anduvo por esas rondas finales.

Hoy el Real Madrid prácticamente ha sellado su pase a las semifinales, donde podría encontrarse con el Barcelona en lo que sería, sin duda, una final anticipada. Bien es cierto que el partido ha estado marcado por la temprana expulsión de Peter Crouch, pero no es menos cierto que ha sido una tarjeta roja justa debido a dos amarillas que no admiten discusión.

Hoy se ha vuelto a revivir una de esas grandes noches europeas del Real Madrid. Esas en las que el público anima desde el inicio (hay una diferencia notable entre la gente que va al Bernabéu en Champions y los ‘comepipas’ que van en Liga). Esas en las que el rival sale ‘acojonado’ al césped. Esas en las que el himno de la Liga de Campeones te pone los pelos de punta. Esas en las que se recuerdan la séptima, la octava y la novena. Esas en las que el público puede corear el nombre de Juanito, de Raúl o de Manolito.

Hoy he visto a un Real Madrid al que echaba de menos. Y hoy, además, el Schalke de Raúl, el 7 de España y de Europa (con gol incluido), también ha sentenciado su pase a las semifinales de la Champions League tras ganar al Inter por 2-5. Hoy ha sido un día para disfrutar como madridista. Hoy he vivido una de esas grandes noches.

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