Canalladas: Historia de la ABA, una competición de lo más rocambolesca (II)

John Brisker (Foto: sedating43.rssing.com)

Si en el primer episodio de este mini-serial exploraba el nacimiento de la American Basketball Association (ABA) y contaba que algunas de las innovaciones de esta asociación fueron incorporadas posteriormente por la NBA, como fue el caso del concurso de mates, la aparición de las cheerleaders o las posesiones de treinta segundos, hoy toca hablar de personajes y hechos que hicieron de la ABA una competición diferente.

La American Basketball Association había sufrido problemas económicos desde su nacimiento, por lo que Denis Murphy y Connie Seredin, los fundadores de la ABA, tuvieron que sacarse de la manga diferentes ideas con el objetivo de hacer rentable la competición para los equipos que la conformaban. Los problemas económicos se empezaron a ver desde el principio, George Mikan, el empresario del sector turístico de Minneapolis que puso en contacto a Murphy y Seredin, fue el elegido para ser el comisionado de la ABA debido a la popularidad con la que contaba en Estados Unidos. Aunque no fue fácil, Mikan exigió trabajar en Minnesota y cobrar 150.000 dólares en tres años. Sin muchas opciones sobre la mesa Murphy y Seredin se vieron abocados a aceptar la oferta. A pesar de eso, Mikan no dio el sí hasta que faltaban diez minutos para la presentación de la ABA, que tuvo lugar en el Summit Hotel de Nueva York. Un evento que costó cerca de 40.000 dólares y que supuso los primeros problemas económicos de la asociación.

A pesar de los esfuerzos por conseguir atraer público, la asistencia de aficionados a las canchas era paupérrima. De hecho, un encuentro entre los Houston Mavericks y los New York Nets disputado en el Astrodome tuvo una asistencia de 89 personas, a pesar de que el recinto tenía capacidad para más de 45.000 asistentes. Como es evidente, la falta de público y, por tanto, de interés, no hacía más que generar problemas económicos a las franquicias y a los responsables de la ABA, quienes no conseguían dar con la tecla para levantar el vuelo. Aunque, y es justo reconocerlo, intentaron ganarse el fervor de la gente de todas las formas posibles.

Una jockey, un oso y un perro

Un gran ejemplo de los esfuerzos que se realizaban para revitalizar a la ABA lo hicieron los Colonels de Kentucky al incorporar a la joven Penny Ann Early para atraer espectadores. La deportista, que por aquel entonces contaba con 23 años de edad, había sido la primera mujer en conseguir una licencia para correr en carreras de caballos en Louisville, algo que había generado mucha controversia dado que en aquel momento, finales de los sesenta, no se veía con buenos ojos que una mujer compitiera contra hombres. De hecho, en al menos tres ocasiones los jockeys del momento se negaron a participar en carreras en las que la joven Penny Ann Early iba a tomar parte. Ante el revuelo ocasionado, los Colonels quisieron sacar partido y contraron a la jockey para que jugara a baloncesto. Tal como suena. Una muchacha de 141 centímetros iba a tomar parte en una competición de hombres que, además, tenía fama de ser brusca. Así, el 28 de noviembre de 1968, Penny Ann Early fue convocada para jugar un partido oficial. Cuentan que el entrenador de los Colonels, Gene Rhodes, se había negado a ello, pero que los directivos de la franquicia le obligaron a que la joven participara en un encuentro. Penny Ann Early disputó un minuto y su balance fue de una pérdida de balón. Tras aquello la jockey abandonó la ABA.

No solo en Kentucky se hicieron fichajes que buscaron atraer más público, también en Indiana se intentó conseguir una mejora en la asistencia de aficionados a los partidos de los Pacers. Dado que la ciudad estaba rodeada de granjas, los directivos del equipo decidieron que una buena forma de ganar aficionados sería ordeñando vacas en la cancha de baloncesto durante los descansos de los partidos. Un espectáculo que no tuvo el efecto deseado y que llevó a los dirigentes de los Pacers a ir un paso más allá. En un partido ante los Stars de Utah se anunció la presencia de Víctor, el oso luchador. Un oso pardo amaestrado que iba a luchar contra un grupo de aficionados según se explicaba en el programa oficial del equipo de Indiana para ese partido. Bajo la supervisión de un domador de circo, Víctor se tuvo que ir enfrentando con varios oponentes, todos ellos con protección, entre los que se encontraban jugadores de los Pacers. La parte más negativa fue que el oso no podía sostenerse en pie dado que se resbalaba en el parqué. Además, las garras de Víctor rallaron el suelo y cuando el partido se reanudó la pelota apenas podía botar.

El oso Víctor no fue el único animal protagonista de la ABA. Monsieur Champion Gaystock, o como lo llamaban sus dueños, Ziggy, un perro de raza Griffon que había ganado infinidad de concursos internacionales, fue otro de los protagonistas de la American Basketball Association. De hecho, en el contrato de propiedad de los Colonels de Kentucky figuraba a modo de firma el sello de la pata del can, lo que le había relegado a ser el dueño legal de la franquicia. De hecho, en un partido en Nueva York un acomodador se acercó a los dueños del perro para que lo sacaran de la cancha alegando que no había asientos para perros. La cara del acomodador tuvo que ser digna de fotografiar cuando los propietarios de Ziggy le explicaron que era el propietario de los Colonels de Kentucky.

Violencia en los partidos

La ABA también fue famosa por el juego abierto de los partidos, con cerca de ciento cincuenta puntos en muchos envites, aunque también destacó por las trifulcas entre jugadores. “Todos aquellos que protagonizaban la ABA tenían la misma sensación que los confederados en la Guerra Civil: subían a las colinas a matarse con el enemigo y morían en el intento”, describió el periodista Larry Donald. “Si tenías 78 partidos en la temporada, sabías que tenías 78 peleas”, remarcó el ex pívot Mel Daniels en una entrevista. Warren Jabali y John Brisker son unos buenos ejemplos del nivel de violencia que tan mala fama dio a la ABA. A pesar de ser de color, ambos se declaraban racistas y no dudaban en mostrar su alto nivel de agresividad en cada partido. Especialmente Brisker, a quien toda la ABA le tenía un miedo atroz. Este jugador, que tuvo un breve paso por la NBA, desapareció del mapa de la noche a la mañana y ni siquiera el FBI pudo dar con él. Cuenta la leyenda que murió a hachazos en Uganda cuando estaba luchando en una revolución para encumbrar al poder a un dictador.

Warren Jabali (Foto: cincodays.com)Warren Jabali

Por su parte, Warren Jabali era igual de agresivo que Brisker, aunque en su caso hasta con sus propios compañeros. De hecho, apenas aguantaba una temporada en cada equipo en el que militaba ya que cada vez que concluía una campaña la franquicia en cuestión lo expulsaba debido a su comportamiento. Una muestra de su nivel de violencia lo mostró en un choque con los Oakland Oaks, cuando en una jugada se quedó enganchado con Jim Jarvis. Sin mediar palabra, Jabali le pegó un puñetazo que hizo que Jarvis, de raza blanca, quedara tirado en el suelo. Warren, totalmente fuera de sí, le insultaba mientras le daba patadas y hasta le pisó la cabeza. Aunque todo eso cambió. En un partido, Jabali tuvo un encontronazo con Neil Johnson, quien le asestó un golpe y lo dejó inconsciente mientras le gritaba “levántate hijo de p… racista, levántate para que pueda patearte el culo”. A pesar del alto grado de agresividad mostrado por Johnson, los compañeros de Jabali se limitaron a ver la escena y ninguno lo defendió. Tras aquel incidente, Warren rebajó notablemente su nivel de violencia y poco después se retiró y comenzó a dar clases en un colegio.

En 1976 y con solo siete equipos en liza la ABA puso fin a su andadura y fue absorbida por la NBA, quien se hizo cargo de las deudas de la American Basketball Association (unos 75 millones de dólares). Curiosamente, el último evento de la ABA fue el primer concurso de mates, en el All Star celebrado en Denver, y fue la primera vez que la televisión nacional prestó atención a un evento de la ABA. Algunos de los equipos de esta asociación fueron incorporados por la NBA y actualmente sobreviven los San Antonio Spurs, Denver Nuggets, Indiana Pacers y Brooklyn Nets (aunque originariamente estuvieran asentados en Nueva York y luego en Nueva Jersey).

A principios del siglo XXI surgió en Estados Unidos una nueva ABA que rápidamente se asentó como una de las mejores ligas menores del país. Mucho más organizada y modesta que la de la decada de los sesenta y setenta, trata de ganarse el respeto de un público que sigue recordando con nostalgia aquellas noches de la ABA en las que cualquier cosa, por extraña que fuera, podía suceder.

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