Canalladas: La cómica historia del equipo antes conocido como FC Steaua Bucarest

FC Steaua Bucarest

El buen aficionado al fútbol no tardará en asociar los nombres de Piturca, Balint, Lacatus y, especialmente, Duckadam con el Steaua de Bucarest campeón de Europa de 1986. Conjunto que está viviendo un muy peculiar presente en el que ha perdido todo aquello que le representaba.

Hace apenas un par de meses, en diciembre de 2014, el equipo antes conocido como Steaua de Bucarest recibía una sentencia firme en la que se le obligaba a dejar de usar su habitual nombre, su escudo y sus colores ya que había perdido los derechos de marca sobre su nombre tras la denuncia presentada por el Clubul Sportiv Al Armatei Steaua Bucaresti (CSA Steaua de Bucarest), equipo polideportivo vinculado al ejército rumano desde su nacimiento en el año 1947. De hecho, en sus orígenes era conocido como ASA Bucarest (Asociación Deportiva del Ejército de Bucarest en castellano). Esta entidad disponía de varias secciones deportivas de la misma forma que en España tienen equipos como el Real Madrid o el FC Barcelona. Y esto incluía una sección de fútbol que se escindió en 1998, el FC Steaua de Bucarest.

Fue ese año, 1998, cuando la historia comienza a gestarse con aquella separación de la sección de fútbol de la sociedad deportiva CSA Steaua de Bucarest. En aquel momento los directivos del club campeón de Europa de 1986 buscaron desligarse de las instituciones oficiales de su país en una infructuosa lucha por despolitizar al club más grande de Rumania. Y digo infructuosa lucha porque apenas unos años después, en 2003, Gigi Becali se convirtió en el máximo accionista del club. Un Becali que formó parte del Parlamento Europeo entre 2009 y 2012, también estuvo en el Gobierno de su país entre 2012 y 2013 y actualmente se encuentra en prisión después de un caso de corrupción y abuso de poder que perjudicó las arcas del Estado rumano tras un intercambio de tierras con el Ministerio de Defensa de Rumania en 1999. Es decir, que el FC Steaua de Bucarest siguió siendo un club muy politizado.

A pesar de lo que pueda parecer la denuncia de la sociedad deportiva CSA Steaua de Bucarest no tuvo lugar durante aquellos años. La escisión de la sección de fútbol fue bastante normal y sin demasiadas polémicas y de esta forma se prolongó durante los siguientes años en los que el popular equipo rumano continuó ganando títulos a nivel local mientras perdía resonancia internacional. Hasta que llegamos a 2011. En ese año, la sociedad deportiva CSA presentó una denuncia en la que reclamaba la patente y derechos de explotación del nombre “Steaua”. Un jarro de agua fría para el club de fútbol rumano que, a pesar de todo, no intuyó el peligro que le podía ocasionar esa denuncia.

De hecho, en primera instancia fue capaz de obtener una sentencia favorable. Vasile y Constantin Becali, nietos de Gigi y poseedores del 93% de los derechos de la marca Steaua, consiguieron que la justicia les diera la razón en lo que pareció el punto y final a la disputa. Pero lejos de asumir esa derrota, el CSA presentó un recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Rumania que le dio la razón, haciendo que desde el 3 de diciembre de 2014 el equipo antes conocido como FC Steaua de Bucarest haya tenido que competir con otro nombre (FCSB), otras equipaciones y hasta con un nuevo escudo. Todo muy esperpéntico. De hecho, en el primer partido que el FCSB disputó tras la sentencia el equipo actuó con una indumentaria amarilla (el Steaua viste de rojo) y con un nuevo escudo. Ese día, el videomarcador también era extraño: Gazde (local) 1 CSMS Iasi 0. Incluso la presentación del speaker también fue rara ya que a la hora de presentar a los locales se refirió a ellos como “el campeón de Rumania”. Para reír o para llorar, según te vaya en esta historia.

Desde aquella sentencia, y a pesar de que en la última jornada de la fase de grupos de la Europa League el Steaua de Bucarest pudo jugar con su nombre, escudo y colores, ni FCSB ni CSA han alcanzado un acuerdo para arreglar este desaguisado. Dos meses sin competición que los directivos del FCSB no han aprovechado para recuperar su marca. Una marca que ahora ostenta el CSA, club polideportivo al que también le puede salir cara la jugada ya que los rumores apuntan a que presentó la denuncia para conseguir un dinero que le ayudara a solventar sus dificultades económicas, un dinero que no llega y un problema que, además, le ha hecho ganar muchos enemigos en el país.

Así, ahora mismo en Rumania lidera la clasificación un equipo que empezó la Liga con un nombre, unos colores y un escudo, que ahora tiene otro y que puede finalizarla con otro. Así es la cómica historia del equipo antes conocido como FC Steaua de Bucarest.

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