Canalladas: La épica historia de Vicente Blanco ‘El Cojo’ (II)

Vicente Blanco (Foto: taka24h.wordpress.com)

Vicente Blanco ‘El Cojo’ forma parte de la historia del ciclismo español tras haber sido uno de los dos primeros corredores de nuestro país en participar en el Tour de Francia y por haber sido campeón de España en dos ocasiones. La semana pasada conté la primera parte de la historia que hoy prosigo.

Llegados a este punto conviene destacar que Vicente Blanco es considerado por muchos como el primer ciclista español en disputar la ronda gala. Sin embargo, otros muchos dejan ese honor en manos de José María Javierre, quien había participado en la edición de 1909. Javierre había nacido en Jaca, pero a la edad de cuatro años emigró con su familia a Francia, donde se hizo ciclista. José María Javierre, o Joseph Habierre como era conocido en tierras galas, siempre se sintió francés y como tal se inscribió en los Tours de 1909 y 1910, aunque no fue hasta 1915 cuando logró la nacionalidad francesa. De ahí viene la polémica sobre quién fue el primer español en disputar la ronda gala.

Atraído por la fama, los premios en metálico y unas ganas de aventura, Blanco decidió apuntarse a la edición de 1910. Cargado con comida, un poco de dinero y la carta de recomendación que le había preparado Manuel Aranaz para Henri Desgrange, creador y organizador del Tour, Blanco puso rumbo a París. Un trayecto de más de mil kilómetros que hizo en bicicleta ya que no disponía de dinero para pagarse el billete de tren. Tras cinco días de viaje a golpe de pedal, por carreteras descarnadas, polvorientas y plagadas de baches y piedras, llegó a la capital francesa el día previo al inicio de la carrera, con la bicicleta destrozada, extenuado y enfermo por el esfuerzo.

En París contacto con Joaquín Rubio, un español que trabajaba como mecánico para la empresa de bicicletas Alcyon. Rubio le consiguió una bicicleta más ligera (de quince kilógramos de peso) y le ayudó a formalizar su inscripción en la ronda gala. Para ello se acercaron a la sede del diario L´Auto (precursor del diario L´Equipe) y Blanco se inscribió en la categoría “isolés”. Esta categoría era conocida como “los desheredados” y estaba formada por los corredores que competían sin el apoyo de un equipo profesional. Estos debían salir solos a competir y tenían que buscarse la vida para comer, alojarse, reparar la bicicleta y, en definitiva, solventar cualquier problema que pudieran tener en carrera.

Tour de Francia de 1910

A pesar de todos esos problemas, Blanco se presentó en la línea de salida de un Tour que se presentaba terrible. De hecho, cuando Henri Desgrange hizo oficial el recorrido un gran número de ciclistas se retiraron ante la dureza de la prueba. Ese año, el Tour iba a subir por primera vez los grandes puertos pirenaicos como el Aubisque, el Tourmalet, Soulor, Aspin y Peyresourde. Precisamente fue en esta edición cuando en una etapa en la que tras más de trescientos kilómetros y tras subir el Tourmalet y el Aubisque, Octave Lapize, una de las figuras del momento, llamó “asesinos” a los organizadores. Y no era para menos, pocas ediciones ha tenido la ronda gala más dura que aquella en la que solo 41 de los 109 participantes consiguieron acabar.

Vicente Blanco no estuvo entre los que consiguieron finalizar esa ronda del Tour de Francia. En la primera etapa, con 272 kilómetros de distancia y final en Roubaix, finalizó en novena posición a pesar de haber sufrido varias caídas durante los tramos de pavés. Su esfuerzo durante la jornada inaugural unido al largo trayecto que había hecho para tomar la salida pasaron factura en el corredor español, que tuvo que retirarse tras completar dos etapas. El Cojo, quien no había tenido una buena alimentación, decidió abandonar al verse incapaz de competir ante las “fieras bien alimentadas”, que es como bautizó a sus oponentes.

Tras su experiencia en el Tour, Blanco regresó a España en tren. Y fue recibido en olor de multitudes en la estación de Abando. Era una celebridad. Tras aquella experiencia continuó disputando y ganando carreras hasta que decidió retirarse en 1916. Tras su salida del ciclismo se dedicó al transporte de mercancias para sacar adelante a su mujer y sus dos hijos. Con el tiempo se metió en diferentes negocios que no le salieron bien y acabó prácticamente arruinado y condenado al ostracismo. Así fue hasta que en 1957, cuando contaba con 73 años, falleció debido a un problema de próstata.

Durante su último adiós se recordó lo que el diestro Cástor Jaureguibeitia Ibarra “Cocherito de Bilbao” decía sobre Vicente Blanco cuando lo presentaba a sus amistades: “Aquí tienen al hombre que en su cuerpo reúne más cicatrices que todos los toreros de España juntos”. Un gran epitafio para la épica historia de Vicente Blanco ‘El Cojo’, uno de los pioneros españoles en el Tour de Francia.

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