Canalladas: La homofobia en el deporte

Martina Navratilova (Foto: deportistasdeleyenda.blogspot.com)

La masacre ocurrida el pasado fin de semana en Orlando (Estados Unidos), cuando un asesino la emprendió a tiros contra más de trescientas personas que se encontraban en un pub gay, causando la muerte de 49 personas, ha mostrado al mundo que la homofobia sigue siendo un problema serio. Y el deporte no es ajeno a este problema.

Apenas unas horas antes de la matanza en Orlando el mundo del deporte se había sonrojado ante unas homófobas palabras de Seyi Akinwunmi, vicepresidente primero de la Federación Nigeriana de Fútbol. Después de que la selección femenina de Nigeria, campeona de África en 9 de las 11 ediciones en las que se ha disputado el torneo, no fuera capaz de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, este mandatario nigeriano afirmó el pasado sábado que “el lesbianismo está matando el fútbol femenino”. Y no es la primera vez que este país se ve envuelto en estas polémicas. Hace tres años el presidente de la Federación, Dilichukwu Onyedinma, anunció la prohibición oficial de la homosexualidad femenina en los equipos de fútbol, algo que fue investigado por la FIFA. Y en 2011, la entonces seleccionadora nacional Eucharia Uche declaró que la homosexualidad era “espiritualmente y moralmente condenable”, admitiendo que había despedido a jugadoras homosexuales en su equipo. Cabe destacar que en Nigeria la homosexualidad se pena con catorce años de prisión.

Pero la homofobia en el mundo del fútbol no solo atañe a África y a las mujeres. Dramático fue el caso de Justin Fashanu. Este delantero inglés que jugó, entre otros, con el Nottingham Forest, Norwich City, Manchester City, Adelaide United, Southampton y West Ham, se hizo famoso al ser el primer jugador negro que firmó un contrato por un millón de libras en 1981. Y en 1990 se convirtió en el primer futbolista inglés en proclamar públicamente su homosexualidad, lo que le llevó a tener problemas en el mundo del fútbol. Tras retirarse del fútbol en Estados Unidos se vio envuelto en un polémico caso de abuso a un menor de dieciesiete años. Y aunque la policía no cursó una orden de detención y había cerrado el caso por no encontrar pruebas, la presión social provocó que Fashanu se quitara la vida.

Más reciente fue la proclamación de Robbie Rogers. Este estadounidense, internacional con su selección en 18 ocasiones, declaró su homosexualidad en 2013, cuando contaba con veinticinco años. Un gesto que fue aplaudido de forma pública por el presidente norteamericano Barack Obama, aunque no así por toda la sociedad. De hecho, poco después Rogers tuvo que retirarse del fútbol debido a la presión que sufría. Poco después, Los Ángeles Galaxy le convencieron para que volviera al fútbol y el jugador aceptó, formando actualmente parte de la primera plantilla del cuadro norteamericano. Similar historia vivió Thomas Hitzlsperger. Este alemán, que fue internacional con Alemania en 52 ocasiones (incluyendo la Eurocopa de 2008) y que se proclamó campeón de la Bundesliga con el Stuttgart en 2007, se retiró del fútbol en 2013 por sus constantes lesiones. Y apenas un año después reconoció su homosexualidad para “impulsar la discusión sobre el homosexualismo en el deporte profesional”.

En otros deportes también ha habido notables personalidades que han reconocido su homosexualidad, caso del cinco veces campeón olímpico Ian Thorpe, quien aseguró que había sufrido depresiones a lo largo de su vida. Y no es para menos. La tenista Amélie Mauresmo reconoció su condición sexual en 1999, un anuncio que tuvo diferentes repercusiones, algunas de ellas muy duras, como la que hizo Martina Hingis: “Es medio hombre”. Muchos años antes, en 1981, había sido Martina Navratilova la que reconociera su homosexualidad, y aunque tuvo que soportar duras críticas y la pérdida de varios patrocinadores, conseguiría ser una leyenda del tenis al ganar Wimbledon, Roland Garros y el Open de Australia en varias ocasiones. El jugador de baloncesto John Amaechi, el saltador de trampolín Greg Louganis, el jugador de rugby Gareth Thomas o el púgil Orlando Cruz son otros de los deportistas que han reconocido su homosexualidad y que tuvieron que soportar una gran presión mediática por ello.

¿Y en España? Aquí no somos ajenos a la homofobia y todavía hoy, en pleno siglo XXI, nos cuesta mucho aceptar que haya deportistas de élite que proclamen su homosexualidad. De hecho, tan solo el jinete Kike Sarasola lo ha hecho, al que se ha unido recientemente el jugador de waterpolo Víctor Gutiérrez. Y aunque nos queramos engañar pensando que no hay homosexuales en nuestro deporte, la realidad es que seguramente sí que los haya pero no puedan desvelarlo por las presiones que puedan recibir. Como ha ocurrido con la mayoría de deportistas que han salido del armario. Tal vez si aceptáramos la homosexualidad de forma más normal y natural casos como el de Orlando no se repetirían. Y tal vez empezar por el mundo del deporte facilite mucho este proceso.

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