La Copa Mitropa, ¿precursora de la Liga de Campeones?

Hugo Meisl (Foto: IFFHS)

Uno de los grandes momentos históricos del balompié mundial fue el nacimiento de la Copa de Europa, fechado en la temporada 1955-1956 y que se saldó con la victoria del Real Madrid, el equipo más laureado en esta competición.

Sin embargo, es probable que después de conocer la Copa Mitropa nos replanteemos esta afirmación. Todo comenzó a principios del siglo XX, cuando empezaron a celebrarse algunas de las mejores competiciones internacionales. La Copa América, el Campeonato Británico o los Juegos Olímpicos estaban siendo un escaparate para el balompié, un deporte que estaba ganando en popularidad en aquella época, especialmente tras la Primera Guerra Mundial, cuando se produjo una primera profesionalización de los futbolistas y pronto comenzaron a vislumbrarse opciones de disputar nuevos torneos. De hecho, la FIFA estaba estudiando la posibilidad de comenzar a disputar un Campeonato Mundial.

Pero, ¿y a nivel de clubes? Pues a nivel de clubes poco o nada había hasta ese momento. Solamente se disputaban torneos menores y amistosos y lo hacían los clubes con una mejor economía, pero eso iba a cambiar en la segunda mitad de la década de los años 20, cuando el austriaco Hugo Meisl, que había sido futbolista, árbitro y miembro de la FIFA, propuso disputar la primera competición oficial entre campeones ligueros.

La idea fundamental consistía en que los clubes tuvieran que clasificarse para esta competición internacional a través de su campeonato nacional. Los equipos que consiguieran clasificarse disputarían el torneo mediante el sistema de eliminación directa con partidos de ida y vuelta que decidirían el ganador a través del marcador global. Todas las eliminatorias, incluida la final, se disputarían de esta forma. Y así, el 31 de marzo de 1927 Meisl y el húngaro Fischer fundaron esta competición en Viena.

En la primera edición participaron clubes de Austria, Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia, si bien estos últimos participaron tras la renuncia de Alemania, que se escudó en que las fechas coincidían con las rondas finales de sus desorganizados torneos locales (la Bundesliga no apareció hasta varias décadas después y el sistema de competición germano era bastante caótico). Italia, el otro país candidato a estar representado, no pudo participar al no tener una competición nacional y ser clubes principalmente amateurs. De esta forma se disputó la primera edición que se saldó con la victoria del Sparta de Praga.

La competición fue todo un éxito y volvió a celebrarse en 1928 con victoria para el Ferencvaros húngaro. Un año después el campeón fue el Ujpest, también de Hungría. Fue en la edición de 1929 cuando se produjo un cambio en los participantes. Los clubes yugoslavos, de bajo nivel, quedaron excluidos en favor de los italianos, que habían creado la Serie A y comenzaban a mostrarse como una gran potencial futbolística. Rapid de Viena, First Viena, Bolonia y Austria de Viena ganaron las siguientes ediciones de un torneo que cada vez tenía más adeptos, algo que provocó que en 1934 se ampliara el cupo de participantes hasta los 16 (los cuatro mejores de Italia, Austria, Hungría y Checoslovaquia, que eran los países más fuertes de aquel momento). Bolonia y Sparta de Praga fueron los dos siguientes ganadores del torneo, hasta que en 1936 se permitió participar a los cuatro mejores equipos de Suiza, que tuvieron un papel muy discreto en una edición que se llevó el Austria de Viena.

Ferencvaros - Austria Viena (Foto: IFFHS)Partido disputado entre el Ferencvaros y el Austria de Viena.

En 1937 la Copa Mitropa volvió a sufrir una modificación. Italia, Checoslovaquia, Hungría y Austria se ganaron el derecho a tener tres representantes, Suiza participó con dos clubes, Yugoslavia volvió a escena con la presencia del campeón de su Liga, y debutó Rumanía, cuyo campeón liguero participó en el torneo. En puertas de participar estaba España, aunque no lo pudo hacer por el inicio de la Guerra Civil. Ese año fue el Ferencvaros húngaro el que consiguió llevarse el trofeo.

La decadencia del torneo llegó en 1938. En los albores de la II Guerra Mundial los problemas entre algunos de los países (como Austria e Italia), la anexión austriaca por parte de Alemania y la renuncia de los clubes helvéticos dejaron tocada la competición. A pesar de ello, en el 38 el Slavia de Praga se proclamó campeón, mientras que en el 39 el título fue a parar a manos del Ujpest. Tras esa edición el torneo tuvo que pararse por la II Guerra Mundial y ya no se recuperaría hasta 1951, cuando el Rapid de Viena logró imponerse, igual que en 1952, aunque nuevamente el torneo sufriría un parón al no conseguir cuajar entre el público.

A pesar de ese varapalo, la Copa Mitropa se volvió a poner en marcha en 1955, con triunfo para los húngaros del Voros Lobogo, pero los años de parón habían herido de muerte la competición y, además, el nacimiento de la actual Copa de Europa no le ayudaba en nada a recuperar el esplendor que había tenido en el periodo de entreguerras. A pesar de ello se siguió disputando hasta 1992, aunque el nivel de los participantes había descendido, sobre todo porque Italia decidió enviar a sus clubes de la Serie B (Segunda División). No obstante, desde 1955 hasta 1992 varios clubes de gran prestigio inscribieron su nombre: AC Milan, Florentina, Udinese, Estrella Roja de Belgrado o Torino son algunos de ellos. También la conquistaron históricos clubes como el Tatabanya, la Vojvodina o el Vasas Budapest.

Evidentemente es aventurado afirmar que la Copa Mitropa fue la primera Copa de Europa o que el Real Madrid no fue el primer campeón continental, pero no lo es el pensar que este torneo casi desconocido y tan maltratado por la historia del balompié fue el gran precursor de la máxima competición de clubes.

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