La degeneración de las programaciones deportivas

Programa Tiki Taka (Foto: www.detele.es)

Estos últimos años hemos asistido sin pestañear a la proliferación en diversos canales de televisión de programas deportivos de debate con el fútbol como contenido casi exclusivo: Punto Pelota en Intereconomía y Futboleros en Marca TV fueron los pioneros.

El formato está claro, una decena de contertulios de prestigio dispar (ex futbolistas, periodistas de prensa escrita, radio o televisión) analizan la actualidad deportiva (futbolística) desde una óptica crítica y de confrontación entre dos bandos, las clásicas organizaciones guerrilleras madridista y culé.

Debo reconocer que soy seguidor ocasional de Tiki Taka en Cuatro (el heredero natural del Futboleros de la desaparecida Marca TV) y de Estudio Estadio en RTVE; dependiendo de las noches y los invitados se hace soportable e informa de la actualidad aunque sea en modo sensacionalista. También me han gustado las secciones habituales de redes sociales y las retrospectivas y reportajes, éstos signo de distinción en Estudio Estadio. Algo bueno tenía que haber, aunque el tono general de todos estos programas es de chamusquina, verborrea y diarrea mental.

La compilación de barbaridades que pueden oírse una noche cualquiera es de tal calibre que hastía a los buenos aficionados al deporte y entusiasma a las masas más fanáticas. Esto es lo preocupante, el modelo que se propone es el mismo de los Sálvames y otros de Telecirco. Evidentemente en todos estos programas se anima a los colaboradores a gritar, interrumpir e insultar sin ningún miramiento. Se valoran las posiciones enfrentadas, la arenga desmedida, el fanatismo más escandaloso, en definitiva la falta de respeto hacia el resto de contertulios, hacia los colectivos de jugadores y árbitros y hacia el mundo y deporte en general. Pues, para mí, este fanatismo simulado (cómo me encanta esta palabra) no deja de ser otra de las muchas lacras del deporte, como lo son el hooliganismo, la corrupción, el doping o el dislate económico. Todos somos responsables pero es hora de decir BASTA YA.

Propongo varias alternativas: para los más enganchados propongo que os planteéis si eso es verdaderamente periodismo y deporte o simplemente un circo abominable lleno de simulación, esperpento y exceso, y que bajéis el volumen hasta no escuchar los disparates, así os quedarán los vídeos e imágenes que ocasionalmente aportan información. De todas formas, cualquier plataforma deportiva en Internet ofrece vídeos de calidad separados de la morralla audiovisual de estos programas (os habéis fijado que pueden llegar a repetir una jugada 45 veces, quizás imaginen que el nivel intelectual de los aficionados merece tal bucle insoportable). Los que compartan conmigo la indignación y asombro pueden directamente olvidarse de estas opciones televisivas y pasarse a la radio, que sigue reinventándose con programas de calidad llenos de profesionalidad, humor y ritmo. Antes lo hacíamos, nos acostábamos escuchando El Larguero con unos cascos para no molestar a nadie y seguro que dormíamos mucho mejor.

Es una verdadera pena que los programas de calidad hechos por buenos profesionales que propone RTVE no tengan tal repercusión y otras opciones de excelencia como las de Canal + sean para sólo unos pocos.

No quería olvidarme de hablar de los telediarios: los de Cuatro y La Sexta son al día de hoy los peores. ¿Cómo es posible que un informativo dedique el mismo tiempo a la información nacional, internacional o de sociedad que al fútbol? ¿En qué momento nos volvimos todos locos? Es como si a los que nos gusta el cine, nos proyectaran en la sala la película en 6 pantallas gigantes al mismo tiempo, una frontal, otra trasera, dos laterales, una cenital, para rematar con una pantalla en el suelo por si nos quedamos dormidos y nos caemos de la butaca. Un disparate.

Para los castellano-manchegos nos queda el incomparable y grotesco espectáculo de ver cómo la cadena regional (mi amigo Fer la llama Teletoro o Telecopla) nos deleita en sus informativos con algunos segundos dedicados a los equipos regionales más representativos, y ofrece en cambio una información detallada del Barça o del Madrid, que no interesa a nadie porque se dispone de ella en otros medios. ¿Qué extraña maldición o embrujo hace que tengamos que tragarnos que quien decida de estas cosas en esta televisión regional sepa tanto de deporte como Pepa Pig? Aunque la verdad es que lo de esta cadena es una enfermedad mucho más seria, tanto como lo es que la televisión en general, con sus realitis, deluxes y puntos pelotas, sea una auténtica porquería.

Este tema me enerva sobremanera y lo dice alguien que podría ver varias horas de deporte por televisión al día sin ningún problema, aficionado sí, pero no estúpido. Reflexionemos y actuemos para que, al menos, esta degeneración no vaya a mayores.

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