La muerte del ciclismo

Lance Armstrong

El caso Armstrong supone, definitivamente, la muerte del ciclismo. Nunca antes este deporte ha estado tan en entredicho. Es la estocada definitiva, el golpe de gracia a un deporte que cada vez es más actualidad debido a las prácticas de dopaje, o de supuesto dopaje, porque no hay que olvidar que Armstrong nunca ha dado positivo en ninguna prueba. Se habla de que tapó un caso positivo, pero nadie ha podido demostrarlo.

Condenado públicamente por las declaraciones de sus ex compañeros, el caso Armstrong deja al ciclismo más que tocado. Ya nadie se acuerda de las exhibiciones que nos brindaron Contador, Froome, Valverde y Purito Rodríguez en la última Vuelta a España. Nadie habla de la retirada de Óscar Freire, uno de los ciclistas más laureados del ciclismo español. Ahora, solo se habla de dopaje o, vuelvo a repetir, de supuesto dopaje.La Unión Ciclista Internacional, siguiendo las recomendaciones de la USADA (Agencia Antidopaje de Estados Unidos), ha despojado a Lance Armstrong de sus siete victorias en el Tour de Francia. Pero eso hoy en día ya es lo de menos.

La realidad es que nos queda un ciclismo hundido, tachado de mentiroso y sucio. Y eso solamente lo pagarán los aficionados. Muchos equipos han echado a los ciclistas implicados en este caso. Otros, como Rabobank, han decidido salir definitivamente de este deporte. El padre de los hermanos Schleck recomienda a sus hijos que se retiren. Las repercusiones de todo este caso Armstrong seguirán durante muchos días, semanas e incluso meses. Y habrá que ver cómo queda el ciclismo después de todo. Eso sí, esperemos que no sea la definitiva muerte de este deporte.

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