Lamar Odom, el ángel caído

Pau Gasol y Lamar Odom en los Lakers

El Baskonia ha firmado a la ex estrella de la NBA Lamar Odom. Un jugador que intenta remontar el vuelo y volver a ser el que era. Para Baskonia, es una huída hacia adelante, el primer acto de la refundación del club, según reza el esforzado Querejeta y un regalo para Scariolo.

Yo no me jugaría mis ahorros a que su devenir fuera determinante en los próximos meses, pero su llegada pone pimienta en la Liga ACB. Hablamos de Odom, un alero pívot de 2’08 cm, una superestrella desde sus años de High School y Universidad, elegido por Los Clippers con el número 4 del Draft de 1999. Capitán de aquellos Clippers en reconstrucción con sólo 21 años, llegó a Los Angeles Lakers en 2004 para ganar 2 anillos de campeón junto a Kobe y Pau Gasol, en un tridente histórico. También ganó el oro olímpico en 2008 en Pekín en aquella final inolvidable contra la España de Rubio, Navarro, Rudy y Gasol, nuestra ÑBA. Ahora cuenta 34 años y parece que su destino, trágico e implacable, ha acabado por dominar su vida y su carrera.

No puedo dejar de reconocer que para Odom no ha debido ser fácil vivir con el lastre de la muerte de su madre, de un cáncer de colon, cuando él tenía 12 años, la adicción a la cocaína de su padre, y la muerte de su abuela, que lo había criado. Para rematar la faena en 2006, falleció el hijo de su primer matrimonio, Jayden, de solo seis meses, de muerte súbita, y en 2011 protagonizó un accidente de coche en el que murió un chico de 15 años. Muy fuerte, ¿no? Quizás demasiado…

Pero parecía que esta sucesión de desgracias lo había hecho fuerte: estaba en la élite, ya no comía kilos de gominolas y caramelos como hacía en sus primeros años de carrera y ganaba títulos. Siempre ha gozado de la simpatía y cariño de sus compañeros de Lakers, Kobe y Pau Gasol, realmente parece un buen tipo. Prefiero pensar que es algo frágil y que tiene muy mala suerte. Pienso, además, que su peor desgracia fue su matrimonio en 2011 con la celebrity Khloe Kardashian, de la que se separó el año pasado, hundiéndole esta vez sí y definitivamente esta situación en el infierno de las drogas. A principios de ejercicio baloncestístico, después de años de decadencia en Dallas y Clippers, llegaron informaciones de que Odom estaba desaparecido tras 3 días. La versión oficial fue que estaba en un hotel, con amigos, intentando luchar contra su severa adicción a las drogas. Poco antes, en agosto, Lamar había sido detenido por la policía por conducir en estado de embriaguez y bajo el efecto de las drogas. Evitó la prisión tras llegar a un acuerdo judicial.

Desde entonces parece que Odom, que no ha jugado un partido desde abril de 2013, mantiene su voluntad de volver a triunfar en la NBA. Durante los últimos meses trabajó con el conocido entrenador Rob McClanaghan, quien ha dirigido en entrenamientos individuales a jugadores como Derrick Rose, Kevin Love y Stephen Curry.

La llegada de Odom a España nos recuerda antiguas visitas de ex estrellas de la NBA a nuestra Liga, casi todas poco lúcidas, la verdad: Larry Spriggs pasó sin pena ni gloria por el Real Madrid en 1987; Walter Berry jugó nada más y nada menos que en el Atlético de Madrid de basket; Ralph Sampson (Torre Gemela junto al gran Olajuwon en Houston) estuvo dos meses de vacaciones en Málaga en el Caja de Ronda (luego Unicaja). Tampoco Rony Seikaly destacó en el Barcelona. El único que estuvo a nivel de su carrera fue George Gervin, Iceman, un anotador compulsivo (fue 4 veces máximo anotador de la NBA) y jugador excepcional (9 veces All Star) que firmó exhibiciones en el TDK Manresa realmente memorables.

No querría despedirme sin hacer mención a la maldición de los jugadores de la NBA. Un estudio reciente Sport Illustrated mostraba que un 60% de los jugadores retirados de la NBA se arruinaban en los 5 años siguientes a su retirada. Hay muchos casos, Antoine Walker, Scottie Pippen, Denis Rodman o Allen Iverson, por citar a los más ilustres. Un comentarista de ESPN enumeró -con cierto humor y sarcasmo- hace varios años una lista de razones fundamentales que han llevado a la ruina a muchos jugadores de la NBA:

  • Informa a todos de lo que tienes.
  • Compra una mansión gigante.
  • Compra muchos coches, hasta aburrirte.
  • Cómprate un jet, o en su defecto, un yate.
  • Firma un poder notarial para que alguien te lleve todas las cuentas.
  • Usa cheques, nunca se acaban.

El gran Charles Barkley confirmó en una entrevista que perdió mucho dinero al gastarlo en cosas estúpidas y dejándoselo a la gente que no tocaba. ”El día después de ser elegido en el draft me compré seis coches. Moses Malone y Julius Erving me dijeron que devolviera cinco y devolví dos Mercedes, dos BMW y un Porche”, comentaba Sir Charles. ”He prestado millones de dólares a personas que no he vuelto a ver en mi vida. Cuando eres joven, esas cosas te llegan al corazón, pero al final tuve que dejar de ayudar a mis amigos. Lo hice cuando uno de ellos me pidió dinero por cuarta vez para el funeral de su abuela. Le tuve que decir, ¿pero tú cuántas abuelas tienes?”, afirmaba Barkley.

Hablando en un tono más serio, es para reflexionar que esos iconos acaben como ídolos caídos o juguetes rotos, en España pasa menos, benditas educación pública o sociedad marchita, alguien se imagina a Raúl González, a Pep Guardiola o a Andrés Iniesta arruinados, no verdad. Esperemos que la maldición de Lamar Odom no acabe con él, suerte Lamar, y vuelve pronto.

Share Button