Canalladas: Larry O’Brien, la NBA y el Watergate

Larry O'Brien y Julius Erving (Foto: www.achievement.org)

A bote pronto puede sonar extraño ligar a una de las grandes competiciones del mundo con uno de los mayores escándalos de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, la vinculación de ambas cosas se produjo gracias a la participación de Lawrence Francis O’Brien Junior ‘Larry O’Brien’ tanto en el escándalo político como en el renacimiento de la NBA hasta convertirse en lo que es en nuestros días.

Miembro de una familia de inmigrantes irlandeses, O’Brien cumplió un papel importante en la historia contemporánea de Estados Unidos y en la Liga de baloncesto más famosa del mundo. Para empezar, nuestro protagonista nació en Springfield, Massachusetts, el mismo lugar donde James Naismith había inventado el baloncesto varias décadas antes. Durante los años en los que estuvo estudiando, Larry trabajó en el O’Brien’s Cafe and Restaurant, negocio de la familia. Su buen hacer en su puesto de trabajo y, sobre todo, su gran poder de convencimiento hizo que a los 22 años fuera el presidente de la Hotel and Restaurant Employees Union. Desde su posición como gremialista, O’Brien comenzó a mantener relaciones con el partido demócrata e incluso se convirtió en amigo de John Fitzgerald Kennedy, a quien ayudó a llegar al Senado.

Tal fue la confianza de Kennedy en O’Brian que cuando John Fitzgerald quiso iniciar su carrera presidencial confió en él y lo nombró jefe de campaña. El resultado fue inmejorable y eso le abrió las puertas de una posición de poder importante dentro del gobierno de Estados Unidos, ya que Kennedy quiso que O’Brien fuera el nexo de unión entre el Congreso y la Casa Blanca. Y no era algo baladí, porque nuestro protagonista afrontó años difíciles con la Guerra Fría y la carrera espacial, las muy tensas relaciones con Cuba, la Guerra de Vietnam o, como punto más álgido, el asesinato de Kennedy.

Precisamente fue tras el fallecimiento de Kennedy cuando O’Brien llegó a hacerse cargo del sistema postal de Estados Unidos. Lyndon Johnsson, el reemplazante del presidente asesinado, así lo quiso. Y alli estuvo O’Brien hasta que en 1968 Richard Nixon alcanzó el poder y el Partido Republicano tomó las riendas del país. Durante un par de años, Larry forjó su carrera política dentro de su partido y en 1970 consiguió convertirse en el líder del Partido Demócrata, puesto en el que acabaría teniendo un papel importante en el escándalo Watergate.

En la noche del 17 de junio de 1972, Fran Willis, guardia del complejo hotelero Watergate, escuchó unos ruidos y observó unos extraños movimientos en una habitación, algo que le llevó a sospechar hasta el punto de llamar a la Policía. Cuando estos llegaron encontraron a cinco personas provistas con material de espionaje. Lo que en un principio parecía un robo de ladrones comunes acabó siendo un gran escándalo cuando se descubrió que uno de los implicados era miembro de la CIA y los otros eran funcionarios de seguridad del Comité para la Reelección de Nixon. Los espías estaban intentando saber qué tipo de información tenían los demócratas sobre un préstamo que el millonario Howard Hughes realizó a Donald Nixon, hermano del presidente. Para ello, focalizaron sus esfuerzos, principalmente, en la oficina del líder del Partido Democrata, Larry O’Brien. Finalmente, el escándalo acabó con la renuncia de Nixon, siendo el único presidente de Estados Unidos que ha finalizado su mandato antes de tiempo.

Del Watergate a la NBA

Tras su involuntaria participación en el Watergate, O’Brien abandonó el mundo de la política y pasó una temporada lejos de los focos. Pero eso cambió en 1975 cuando, de forma sorpresiva, fue nombrado comisionado de la NBA, competición que por aquel entonces estaba de capa caída ya que las relaciones entre los propietarios de las franquicias y los jugadores eran muy tensas y la situación económica era bastante mala, entre otras cosas porque las televisiones tenían a la NBA en un segundo o tercer plano. Incluso la ABA (American Basket Association) estaba ganando terreno a la NBA.

Larry O’Brien, cuya relación con el baloncesto se limitaba al nacer en la ciudad donde se inventó y a presenciar los partidos de los Boston Celtics cuando era joven y de los Knicks de Nueva York cuando se instaló en la ciudad neoyorkina, fue el elegido para sacar a flote una competición que caminaba con paso firme hacia su destrucción. Es cierto que las negociaciones no fueron fáciles. De hecho, durante casi dos años la NBA estuvo llamando a O’Brien obteniendo la negativa por respuesta. Hasta que un día, Larry claudicó y dio el sí.

Larry O'Brien y David Stern (Foto: www.foxsports.com)

Larry O’Brien y David Stern

Su labor al frente de la NBA fue asombrosa. Primero solventó los problemas gremiales con los jugadores, sentando un precedente en el deporte profesional estadounidense ya que aparecieron los agentes libres. Además, incorporó la línea de tres puntos, utilizada por la ABA pero menospreciada por la NBA hasta este momento. Gracias a su gran poder de convencimiento fue capaz de revolucionar la NBA en apenas un año. Para llegar a este punto el camino no fue sencillo y tuvo que aplicar toda la astucia aprendida en los pasillos de la Casa Blanca. “Esta situación es parecida a las que tuve que enfrentar en Washington”, fue el comentario de O’Brien tras una complicada reunión entre la asociación de jugadores y los dueños de los equipos.

A pesar de las mejoras, O’Brien todavía tenía una espina clavada: La televisión, que seguía dejando de lado a la NBA. Sin embargo, su capacidad de convicción obró el milagro y en 1979 fue capaz de firmar un contrato por 74 millones de dólares, récord por aquel momento. A pesar de ello, los canales que tenían los derechos no acabaron por explotar el producto e incluso algunas finales de la época fueron retransmitidas en diferido. Aunque todo cambió en los 80, cuando la televisión por cable hizo su aparición. En la temporada 82/83, ESPN y USA Network retransmitieron cuarenta partidos de la NBA en directo, algo que hizo que O’Brien fuera capaz de alcanzar un acuerdo con la CBS para la retransmisión de partidos. En esta ocasión el montante ascendía a 88 millones de dólares, nuevo récord.

Mientras la NBA iba en aumento, la ABA acabó por desaparecer, y eso fue una puerta más para O’Brien, quien no dudó en incorporar a algunos equipos que provenían de la ABA. De esta forma, San Antonio Spurs, Denver Nuggets, New York Nets e Indiana Pacers hicieron su entrada en la NBA y aumentaron el nivel de la competición.

O’Brien cerró su etapa como comisionado de la NBA con un programa antidrogas y con un nuevo acuerdo salarial entre jugadores y propietarios de las franquicias antes de ser reemplazdo por David Stern en 1984, cuando decidió retirarse. Cuando Stern fue nombrado comisionado de la NBA nombró al trofeo de campeón como Larry O’Brien. Además, O’Brien, que falleció en 1990 víctima de un cáncer, continuó ligado al baloncesto como presidente del Hall of Fame, ubicado en Springfield, su ciudad natal.

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