Lillo ‘muere’ a manos de un amigo

Juanma Lillo

La destitución de Lillo como entrenador del Almería era una muerte anunciada. Él lo sabía, por eso dijo esta semana que el tiro ya se lo habían pegado hacía tiempo. Lo que no se esperaba Lillo era la forma de morir, acribillado sin contemplaciones. Y tuvo que ser ante el Barcelona de su amigo Guardiola.

El último recuerdo que se lleva Lillo de Almería es un equipo sin alma, deambulando por el campo, corriendo tras la pelota, arrollado por un rival infinitamente superior desde el minuto uno al noventa. Lillo, consciente de que una derrota lo echaría del banquillo, no esperaba algo así. Una humillación tan grande será difícil de olvidar, sobre todo si te la infringe tu amigo íntigo, tu alumno más aventajado. Pero en el campo no hay amigos, solamente hay profesionales que se deben a unos colores, cosa que olvidaron los jugadores del Almería, que no estuvieron a la altura de esa camiseta.

El Barça te puede ganar en cualquier partido, pero hay formas y formas de perder. Ni en las peores pesadillas de Lillo entraba este contundente 0-8 en el marcador. Un resultado que le ha ‘matado’ a manos de su amigo Guardiola. Por cierto, un Guardiola que se ha pasado toda la semana no queriendo pensar en el Clásico, pero que sí que ha pensado, por eso quedó a Piqué en el banquillo, donde ya no se sentará Lillo. Y con este pareado, doy por cerrado lo que he contado.

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