Lucas Piazón: ¿El futuro del fútbol brasileño?

Lucas Piazón (Foto: www.espnfc.com)

Los más versados en esto del fútbol conocerán a Lucas Piazón, el futbolista brasileño que en la pasada temporada estuvo en el Málaga y que durante el presente curso futbolístico esta brillando con luz propia en, probablemente, el equipo revelación de Europa: el Vitesse Arnhem.

A pesar de la loable campaña que realizó el Málaga durante la pasada temporada, especialmente en la Liga de Campeones donde alcanzó los cuartos de final y fue eliminado de una forma terriblemente cruel, Lucas Piazón pasó sin pena ni gloria por la ciudad andaluza. Tal vez se esperaba demasiado para un futbolista que hace un mes cumplía veinte años (nació el 20 de enero de 1994). Aunque, ciertamente, las expectativas eran muy altas después que dos colosos del fútbol europeo, Chelsea y Juventus de Turín, mantuvieran una dura pugna por hacerse con sus servicios. Batalla que acabó ganando el cuadro británico, que fue quien se llevó a la joven estrella brasileña.

El Chelsea pagó 5’3 millones de libras y consiguió hacerse con el futbolista brasileño, llamado a ser el futuro del fútbol en Brasil. Y no es para menos. Inició su carrera en el Coritiba, donde rápidamente mostró su cualidad, lo que hizo que el Atlético Paranaense pusiera sus ojos sobre él y consiguiera incorporarlo a sus categorías inferiores. Aunque les duró poco. Con apenas quince años, el jugador recibió una suculenta oferta de uno de los grandes clubes de Brasil y Sudamérica: El Sao Paolo FC. Su buen trabajo y su incontestable cualidad le fueron abriendo nuevos caminos, así, no tardó en hacerse un equipo en la selección brasileña sub 15, con quien consiguió el subcampeonato en el Campeonato Sudamericano, un torneo en el que se destapó como goleador ya que fue el máximo anotador con diez tantos.

Tras esto, el futbolista continuó consolidándose como una de las futuras estrellas del balompié mundial. Sus actuaciones eran cada vez más brillantes y eso hizo que los ojeadores de algunos de los mejores clubes de Europa comenzaran a seguirlo. De hecho, no era raro que ojeadores y secretarios técnicos de diferentes clubes presenciaran en directo los choques que Piazón jugaba con las categorías inferiores del Sao Paolo. Así, sólo era cuestión de tiempo que su nombre apareciera en la lista de futuribles de algún gran club. Y así ocurrió en 2011 cuando se le vinculó con la Juventus de Turín.

Los representantes de la Vecchia Signora quedaron totalmente impresionados por el futbolista brasileño y trataron de contratarlo por todos los medios. Sin embargo, quien actuó con más presteza y contundencia fue el Chelsea FC, que se hizo con sus servicios tras pagar más de cinco millones de libras (más de seis millones de euros). Probablemente un dineral para un futbolista de apenas 17 años. O tal vez no. Ese mismo año, Piazón fue uno de los líderes de la selección sub 17 de Brasil que consiguió ganar el Campeonato Sudamericano de 2011. En este torneo, Piazón logró tres tantos y fue uno de los futbolistas más destacados del torneo. Ese mismo año también formó parte del combinado brasileño que fue semifinalista en el Campeonato del Mundo sub 17, donde anotó un tanto.


Su llegada al Chelsea no surtió el efecto deseado. En una dura época para los londinenses, Piazón apenas entraba en los planes de Di Canio, primero, ni de Rafa Benítez, después. Por ello el club le buscó una salida y lo colocó en Málaga, donde llegó en el mercado invernal para ser uno de los referentes del cuadro de Manuel Pellegrini. Sin embargo, no se adaptó demasiado bien y tuvo una participación bastante intermitente. A pesar de ser un habitual en las convocatorias malacitanas nunca pudo hacerse con un hueco en el equipo titular. Cuando jugaba, solía mostrar su calidad, pero le faltaba regularidad en su juego y por eso no llegó a encandilar a la afición malagueña como antes habían hecho jugadores consolidados como Cazorla, Joaquín o Isco.

Su regreso a Londres fue tremendamente duro. Desde el primer día José Mourinho estableció que el joven brasileño no tendría sitio en su equipo en este momento. El técnico portugués, tan polémico como brillante, prefirió apostar por otros jugadores de, presumiblemente, calidad inferior a Piazón. Así, el brasileño tendría que volver a hacer las maletas y a buscar un destino en el que pasar de la mejor forma el obligado año de destierro al que le había condenado el nuevo entrenador de los londinenses.

Y he ahí que la historia dio un giro. Un modesto equipo holandés se interesó por él y pidió su cesión. El Vitesse Arnhem conocía las virtudes del jugador. Y también sabía que otros grandes astros brasileños habían entrado en Europa por la vía holandesa, un camino que parece ser hecho a medida de los brasileños, no obstante Romario o Ronaldo tuvieron su primera aventura europea en la Eredivise de Holanda. De esta forma, el pasado verano el Vitesse logró la cesión de Lucas Piazón y arrancó una temporada en la que los de Arnhem tienen el objetivo de pelear por regresar a las competiciones europeas.

Y el fútbol, que es tan bonito como caprichoso, quiso que Piazón se convirtiera en el referente del Vitesse. Sus buenas actuaciones han llevado a los aurinegros a pelear por el título con el todopoderoso Ajax de Amsterdam en un interesante mano a mano que se resolverá en los próximos meses. Mientras tanto, Lucas Piazón puede estar contento con su trabajo. Su equipo está cumpliendo con creces. Su afición está completamente ilusionada. Sus técnicos están encandilados. Tal vez ahora solo le falte convencer a Mourinho de que él es el futuro del fútbol brasileño.

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