Canalladas: La maldición de la cabra para los Chicago Cubs

Chicago Cubs (Foto www.jackbales.com)

Con la llegada del mes de abril muchas competiciones inician su temporada. Tal vez en Estados Unidos la más esperada sea la de béisbol, uno de los deportes más populares en el país norteamericano. Muchas historias épicas ha dejado este deporte, al igual que leyendas que rozan lo inimaginable, como la maldición de la cabra que sufren los Chicago Cubs.

Posiblemente a la hora de hablar de equipos y maldiciones a todos nos venga a la cabeza esa que Béla Guttmann echó sobre el Benfica quien, desde entonces, no ha vuelto a ganar una competición europea, tal y como había previsto el entrenador húngaro que los había llevado a ganar en Europa en las temporadas 60-61 y 61-62. Y eso que los lusos han disputado ocho finales desde 1962. Sin embargo, la maldición que padecen los Chicago Cubs es mayor, tanto en el tiempo como en lo referente a los extraños acontecimientos que le suceden a la entidad.

Para entender la magnitud de la leyenda negra del equipo de Illinois hay que conocer un poco su historia. Y su historia es la de uno de los grandes equipos de béisbol ya que entre 1876 y 1886 y bajo el nombre de Chicago White Stockings conquistó seis títulos de la Liga Nacional. Ya en el siglo XX y bajo la denominación de Chicago Cubs fue diez veces campeón de División y en dos ocasiones obtuvo la Serie Mundial (1907 y 1908) entre 1907 y 1945, año en el que comenzó su historia más oscura, esa que le ha llevado a ser el equipo de la MLB que más tiempo lleva sin lograr el título (106 años y subiendo).

La maldición fue proclamada el 6 de octubre de 1945 por Billy Sianis, un inmigrante griego que regentaba la taberna Billy’s Goat (La cabra de Billy), un local que estaba ubicado en las inmediaciones del Wrigley Field, feudo de los Chicago Cubs. Al parecer, Sianis acudió al estadio para ver el encuentro entre los Cubs y el Detroit Tigers en el cuarto partido de la Serie Mundial. El conjunto local estaba 2-1 arriba en el resultado global y un triunfo lo ponía a las puertas de un nuevo título. Sin embargo, el tabernero no fue solo al evento. Se llevó a su cabra llamada Murphy. Sianis consideraba a su cabra como un amuleto de buena suerte y quiso aprovechar las buenas sensaciones que le transmitía el animal para dar suerte a su equipo y, de paso, utilizar a Murphy para publicitar su negocio entre los asistentes al encuentro. Billy llegó incluso a comprar un par de entradas, la suya y la de Murphy. En la puerta a Sianis no le permitieron entrar con la peculiar mascota. Ante la negativa, Billy exigió hablar con el dueño de los Chicago Cubs. “Dejen entrar a Billy, pero no a la cabra”, ordenó el dirigente. “¿Por qué no a la cabra?”, preguntó el tabernero. “Porque la cabra apesta”, fue la tajante respuesta del directivo. “Los Cubs no ganarán nunca más. Los Cubs nunca ganarán la Serie Mundial hasta que no le permitan a la cabra ingresar al estadio”, maldijo Sianis. Y a partir de ese momento se produjo el desastre. Chicago Cubs perdió la final con Detroit Tigers y jamás se volvió a clasificar para disputar la Serie Mundial. Poco tiempo después, Sianis envió una carta al dueño de los Chicago Cubs que decía: “¿Y ahora quién apesta?”.

Desde aquel momento se han producido algunos hechos significantes. En 1973 se intentó poner fin a la maldición llevando al estadio a Sócrates, una cabra descendiente de Murphy. La idea de un periodista y de Sam Sianis (sobrino de Billy y propietaro de la taberna en aquel momento) consistía en que el animal tenía que caminar por una alfombra roja con un cartel que decía “Todo está perdonado. Déjenme llevar a los Cubs al título”, pero el club no accedió, la cabra se quedó fuera y los Chicago Cubs continuaron con la maldición.

En 1984 los nuevos dueños, antes del primer partido en Wrigley Field, invitaron a Sam Sianis al encuentro. Este ingresó al terreno de juego con una cabra y proclamó: “La maldición está levantada”. A partir de ahí los Cubs enlazaron una racha positiva que le permitió ganar el título de División después de cuarenta años, algo que le permitió disputar la final de la Liga Nacional, paso previo para acceder a la Serie Mundial, ante el equipo de San Diego. En esa eliminatoria, los Cubs estaban ganando por 3-2 y se encontraban a un triunfo de clasificarse para la Serie Mundial. Inexplicablemente dilapidó su ventaja y se quedó con la miel en los labios.

Chicago Cubs (Foto www.lacuevadeloscubs.com)

Pero no todo es negativo. En 1994, los Cubs se encontraban firmando una temporada desastrosa e incluso estaba haciendo la peor racha de la historia como local. Sam Sianis fue a Wrigley Field con una cabra que, ya casi como una tradición, no le permitieron entrar. Gracias a la colaboración de Ernie Banks, ex jugador y miembro del Salón de la Fama, Sianis entró con el animal. Ese día Chicago Cubs logró la primera victoria del torneo y comenzó a levantar el vuelo, aunque no le alcanzó para disputar la final de la Liga Nacional.

Asimismo, no siempre la cabra ha sido clave. Otros animales también ayudaron a crear la fama de equipo gafe. Por ejemplo, en 1969 cuando los Cubs lideraban la tabla con cierta holgura perdieron ante los New York Mets, que se encontraban en el segundo lugar de la tabla clasificatoria. Mientras se estaba jugando el partido clave entre ambos conjuntos, de la nada apareció un gato negro que se paseó por delante del banco de suplentes de los Cubs. A partir de ese momento el conjunto de Chicago tuvo un bajón en su juego, sus resultados empeoraron y el equipo acabó la temporada sin pena ni gloria, una vez más.

Por si su mala racha no fuera suficiente, en 2005 tuvieron que soportar cómo su vecino y archirrival Chicago White Sox ganaba la Serie Mundial. Y en 2012 firmaron la temporada regular con un récord de 61 victorias y 101 derrotas, segunda peor marca de la MLB detrás de Houston Astros (55-107). Hechos que sirven para asentar la teoría de la maldición de la cabra y por ello sus aficionados suelen gritar: “Let the goan in!!!” (¡¡¡Dejen entrar a la cabra!!! en castellano) en lo que es un grito de guerra pero también es la petición de clemencia de una hinchada que acumula 70 años sufriendo la maldición de la cabra.

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