Mi debut en maratón: Sentimientos encontrados, por Jorge Collado

Desde el día que sentí esto del correr como parte necesaria de mi vida, siempre he dicho que todo aquel que se siente corredor, en algún momento de su vida debe hacer un maratón. Desde ese mismo día, he tenido un respeto enorme a la prueba reina y veía muy lejos mi debut.

Sin embargo, la vida te da sorpresas y por culpa de/gracias a mis amigos Luis Villar y Amado Barba ha ocurrido antes de lo que yo pensaba. Ellos estaban decididos, y para preparar algo tan duro en soledad, mejor hacerlo con amigos. Este motivo y una promesa personal que solamente mi gente más cercana conoce me hicieron lanzarme a por la locura. Y digo locura, sí, porque si me pongo, me pongo, y el objetivo era intentar bajar de 3 horas o quedar lo más cerca posible de ello en mi debut.

El 19 de agosto comienza la andadura. En compañía de Luis y bajo la supervisión y preparación del míster Juan José Cano ¡Gracias Juanjo! Pensé que nunca superaría la preparación, por lo que al realizar la inscripción nos metimos en el cajón de salida de 3h15’… error. Han sido 67 sesiones de entrenamiento, 1.138’14 km, días duros, días más duros y muchos no puedo: no puedo salir, tengo que entrenar temprano, no puedo ir a casa mamá, tengo que entrenar; no poder hacer una escapada con mi chica, etc.

Pero lo hicimos y ahí estábamos. En la semana del maratón. Tocaba cumplir con los 3 entrenamientos que quedaban. No machacar, descansar, cuidar todo detalle, volver a descansar… miedo, euforia, no va a salir… optimismo… sensaciones que cambiaban por momentos y que se resumían en dos. Es mi primera vez, esto va a ser muy largo e imposible, pero a la vez he cumplido el plan, mi último día de series fue 10×1000 por debajo de 3’45” terminando en 3’26”… ¡¡Estamos como Toros!! ¡¡Podemos!! Y entre este cruce de sentimientos llegó el día. 17 de noviembre de 2013. Día para recordar.

06.00 am. Suena el despertador. Ahora sí que hay miedo. Estoy atenazado. Lo veo todo negro. Siento que ni siquiera mi pestañeo es normal hoy, pero no hay vuelta atrás, lo pienso dar todo. Desayunamos, nos vestimos, nos encontramos con el míster (él nos dará los geles en los km 18 y 26) y sin apenas calentar, al cajón. Al maldito cajón de 3h15′. Deberíamos estar delante. La rabia me come por dentro. También el miedo, la euforia, las ganas de gritar y los temblores se apoderan de mí hasta que algo puntual acaba con todo ello de un plumazo. Pistoletazo de salida. 11.300 corredores ¡A por ello!

Va a ser muy complicado recortar la distancia al globo de las 3 horas, por no decir imposible. Nos va a tocar ser nuestras propias liebres. Vamos entrando en calor, pasando gente, uno tras otro pero sin poder coger ritmo de objetivo. Primer 5.000 a 4’33” .Puff… lejos de los 4’15”, pero ahora sí vamos cogiendo ritmo y la media va bajando poco a poco, pero siempre con cabeza, queda mucho. Sobre el km 8 alcanzamos al globo de 3h15′. Me parece que no veremos al de 3h definitivamente… la cosa se complica. Seguimos cogiendo ritmo, seguimos pasando gente, seguimos bajando la media. Llega el momento del primer gel, pero no. Imposible ver al míster, esperamos al 26. Seguimos hidratándonos en cada punto de avituallamiento. Agua y sales. Sin pasarse, sin quedarse corto. Pasamos la primera media, 1h34’22” cuando el plan era pasar en 1h29′. Estamos muy lejos, empiezo a conformarme con hacer 3h7′- 3h8′ si no fallan las fuerzas porque seguimos yendo a más.

Km 26. Punto del segundo gel. No sé si lo quiero o no, el estómago ya está quejándose y no creo que el gel le ayude pero… tampoco vemos al míster, esto es una locura. ¿Qué hacemos? ¿Llegamos sin geles? ¿Cogemos de la organización? No queda otra… en el km 30 tomamos uno del avituallamiento. Pura cafeína, con lo bien que me van… pero o eso o me quedaré clavado en cualquier momento. Seguimos sin parar de adelantar, bajando la media y manteniendo el ritmo. Luis va muy entero, yo también pero mi estómago no. Puedo mantener, pero no ir a más. Mando a Luis para adelante. Ya estamos en tiempo de 3h bajas y quizás él consiga bajar. 35 km y aquí comienza nuestra verdadera carrera en solitario. Los kilómetros se hacen eternos. No acaban nunca. Siento miedo a hundirme ahora que estoy solo pero solamente de pensar en mi gente y en cruzar esa meta, las lágrimas se me escapan en cada zancada y todavía me quedan más de 5 km. Vamos a por ello.

Las calles se estrechan por momentos. La gente las llena y a medida que me acerco al km 40 incluso adelantar es complicado por el escaso hueco. No dejan de animar, de gritar ¡vamos! y llamarte por el nombre que aparece en tu dorsal. Me siento Alberto Contador o cualquier otro ciclista escalando el Tourmalet. Impresionante, indescriptible y para colmo pequeña rampa de bajada adoquinada para entrar en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, similar a la entrada de tantos JJOO vistos por televisión a la hora de entrar al estadio. Esto es muy grande. Lo tengo al alcance de mis dedos, y voy a estar por debajo de 3h05′ en mi debut a pesar del cajón de salida, de los geles y del estómago. La emoción y el recuerdo de mi gente lleva conmigo varios kilómetros pero ya no la puedo controlar. Últimos 100 metros. Últimas zancadas. Tengo la piel de gallina, no sé si quiero reír, llorar o hacerlo todo a la vez. 3h03’48” ¡Ya soy maratoniano!

Jorge Collado cruza la línea de meta (Foto: Andrés Pardo)

Cruzo la meta y ahí está mi compañero de fatigas. Un placer amigo. Lo hemos hecho. No puedo más, la emoción es superior al cansancio, no controlo las lágrimas. Siempre lo había escuchado. Ahora lo corroboro. No se puede explicar con palabras… hay que sentirlo, hay que vivirlo. Tantas sensaciones, sentimientos, pensamientos a lo largo de estas semanas de preparación, de estos 42 km. Estoy… ¡¡FELIZ!!

Enhorabuena a todos mis compañeros del CA Chinchilla. No era yo solo el debutante. ¡Grandes!Enhorabuena a mi amigo Amado Barba y su hermano (ya somos maratonianos, chicos) y enhorabuena a mi compañero de fatigas y amigo Luis. Ha sido un placer. Mucha suerte en tu nueva andadura.

No quiero terminar sin pedir perdón y sin dar las gracías. Perdón a mi familia, a mi novia y a mis amigos. Sé que habéis sufrido con todo esto y sé que no os he dedicado el tiempo que os merecéis. Y gracias, gracias por vuestro apoyo incondicional, por creer en mí, por estar ahí cada día y por aguantarme. ¡¡¡Esto también es vuestro, y también de [email protected]!!!

Share Button