Mundial de Brasil, un campeonato con demasiadas sombras

Mundial de Brasil

Cada 4 años se celebra el espectáculo deportivo con más repercusión mediática, el Mundial de Fútbol. Este año se celebra en Brasil y me he propuesto ayudaros a conocer mejor los entresijos de un país, de una economía, de una sociedad que acoge un espectáculo singular.

Vayamos por partes que diría Jack el Destripador: el Mundial empiezó en Sao Paulo, una urbe descomunal asfixiada por los atascos, la contaminación y la violencia. Hablamos de la mayor ciudad de las Américas (más de 12 millones de habitantes), una de las ciudades más peligrosas y con mayor vida nocturna. Son cuatro los grandes equipos del Estado de Sao Paulo, el Corinthians, Palmeiras y Santos, los tres primeros de la capital y último, el histórico equipo blanco donde jugaron Pelé y Neymar de la ciudad portuaria de mismo nombre. En Sao Paulo conocemos la primera gran polémica del Mundial, la ciudad contaba con el segundo estadio del país después de Maracaná, el Morumbí. Es un estadio consolidado, bien ubicado y que necesitaría una inversión mínima para estar preparado para la competición. Se presentó el proyecto más barato de todas las 12 sedes para la FIFA, 81’4 millones de euros. Pero el Comité Organizador Local (COL) quería una reforma más amplia e, influenciados por el lobby del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva –aficionado del Corinthians– decidieron decantarse por la construcción de un nuevo estadio para el único equipo de la ciudad que no tiene una arena propia. Nadie entiende que se invirtieran más de 300 millones de euros en este nuevo estadio en lugar de utilizar el Morumbí.

Las otras sedes del Grupo A son, además de Sao Paulo, Brazilia (la capital) y otras ciudades del norte y este del país, Manaos, Natal, Recife y Fortaleza. Curiosamente se estrenarán 4 estadios de nueva construcción, el Arena de Sao Paulo, el Arena Amazonia de Manaos, el Estadio Das Dunas en Natal y el Arena Pernambuco en Recife, todos ellos con inversiones millonarias.

El Grupo B, el de España, se disputará en 6 sedes, Sao Paulo, Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Curitiba, Cuaiba y Porto Alegre, todas ellas situadas en el centro, este y sur del país. Uno de los partidos clave del calendario, el España-Chile del 18 de junio se jugará en el mítico estadio de Maracaná de Río de Janeiro, templo del fútbol mundial marcado por el maracanazo, apelativo del batacazo de Brasil ante Uruguay en la final de su primer mundial en 1950. Hablaremos de este hecho que marcó la historia del fútbol y por supuesto este mundial que huele a la venganza brasileña.

España es actual campeona del mundo y de Europa y busca romper el maleficio de las selecciones europeas que nunca han ganado un mundial en territorio americano. Llegamos con Diego Costa, el mercenario, odiado por casi todo Brasil. Ojalá que sus vecinos de Lagarto, diminuto pueblo cercano a Salvador de Bahía, se apunten a defenderlo en el primer partido de España en Salvador de Bahía. Su cuartel general está instalado en Curitiba, la ciudad más europea de todo Brasil, modélica en aspectos sostenibles, y muy lejos de la locura y mundanal ruido de las urbes playeras del noreste, que tanto daño le hicieron en la Copa Confederaciones del año pasado. Curitiba es una ciudad tranquila, fría, de gente discreta y conservadora. Además, la Ciudad Deportiva del Caju, casa de La Roja durante el Mundial, es una verdadera fortaleza de 220.000 metros cuadrados de las instalaciones del Atlético Paranaense, casi el doble de la Ciudad Deportiva Joan Gamper. La selección de Vicente Del Bosque tendrá a su disposición uno de los tres mejores centros de entrenamiento de Sudamérica, totalmente aislado del mundo exterior. Hay 2 hoteles (uno de ellos de cinco estrellas), 8 campos de fútbol y todas las facilidades que un complejo deportivo de este nivel puede ofrecer (centro médico, piscinas, restaurantes, pistas de tenis, áreas verdes, etc). Es la tranquilidad y concentración que Del Bosque deseaba y necesitaba, tras las malas experiencias en Recife y Fortaleza.

Curitiba es una ciudad diferente del estereotipo de país tropical que uno relaciona con Brasil. Capital del Estado del Paraná, a 408 kilómetros al sur de Sao Paulo, Curitiba es la metrópoli brasileña más desarrollada. Moderna, inteligente, limpia, barata, segura. Tal vez por los parques preciosos, las infraestructuras de primer nivel y el transporte público eficiente y bien planeado. O por el clima, frío, que puede llegar tranquilamente a cero grados, con heladas o incluso nieve, como ocurrió el invierno pasado. No entiendo muy bien la polémica desatada en los medios de España sobre si la selección no se está aclimatando suficientemente al calor estando en Curitiba, hombre no creo que esto sea tan importante señor Pedrerol o simplemente buscamos una repercusión forzada. Sigo que me despisto, Curitiba tiene una población de 1.750.000 habitantes, y es una metrópoli que innova en prácticamente todo, desde su sistema de autobuses rápidos hasta en su equilibrada y diversificada estrategia de desarrollo urbanístico, económico y la política de sostenibilidad, que le brindó el título de ciudad más verde de Latinoamérica y tercera del mundo. Una capital, en definitiva, donde la violencia masiva, el caos del tráfico y las diferencias sociales no son un problema. Curitiba tiene un nivel de analfabetismo bajísimo y la enseñanza es la de mejor calidad de todo Brasil. La revista Forbes eligió Curitiba como una de las tres ciudades más inteligentes del mundo y la Reader’s Digest la nombró la mejor ciudad de Brasil para vivir.

En el fútbol la ciudad también fue referencia de innovación cuando inauguró la Arena da Baixada, en 1999, el que fue el estadio más moderno de Latinoamérica durante casi una década. Pero era un estadio limitado, con capacidad para sólo 25.000 aficionados y que necesitaba una importante y complicada ampliación para recibir los partidos del Mundial. Fue entonces cuando empezaron los problemas. La FIFA llevaba un tiempo lanzándole avisos a Brasil por el retraso en las obras de algunos estadios. Pero la situación en Curitiba llegó a un nivel tan preocupante que la entidad lanzó un ultimátum en enero de 2014 para que la ciudad demostrara que la Arena da Baixada estaría lista a tiempo para el Mundial. “El atraso es grave y preocupante, pero se han comprometido a que estará listo el 15 de mayo”, afirmó el secretario general de la FIFA, Jeròme Valcke, después de establecer los nuevos plazos para la entrega de las obras y dar su aprobación para que Curitiba se mantuviese como sede.

En fin, este Mundial arranca con muchas dudas, muchas sombras y todo parece más oscuro esta noche después del Atraco Perfecto a Croacia en el partido inaugural. Colina, Platini, Peló, os lleno de picotazos, se os ha visto demasiado el plumero. Como hay muchas más cosas que contar, os emplazo a la semana que viene para continuar.

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