Nenad Bjelica y el milagro vienés

Nenad Bjelica (Foto: www.uefa.com)

Es muy factible que cuando ustedes oigan hablar sobre Viena lo asocien a la música clásica. Tal vez piensen en su famoso concierto de Año Nuevo, les evoque historia, glamour o cultura y consideren que es una ciudad anclada en épocas pasadas, cuando era una de las ciudades más modernas de Europa.

Si no son ustedes particularmente seguidores del mundo del deporte, tal vez el oír hablar de Viena les traiga este tipo de pensamientos. Pero ¿y si hablamos de fútbol? Lo más seguro es que el pensamiento mayoritario vaya por la victoria de la Selección Española en el estadio Ernst Happel en el año 2008. Incluso, los más románticos, recuerden que en esa ciudad el Ajax, el último gran Ajax, consiguió doblegar al Milán de Fabio Capello, que el año anterior se había proclamado campeón de Europa tras golear (4-0) al FC Barcelona. Sin embargo, pocos pensarán en el fútbol vienés y en el milagro que allí está obrando un viejo conocido de la afición albaceteña: Nenad Bjelica.

El croata fue uno de esos jugadores que durante varios años dio lustre a la Liga Española. De hecho, durante su larga estadía en nuestro país (desde 1993 hasta 1999) militó en tres equipos: Albacete, Real Betis y Unión Deportiva Las Palmas. Tras su salida de España regresó a su Croacia natal, luego a Alemania y finalmente a Austria, donde colgó las botas en 2008 (justo cuando España conquistaba Viena). Tras retirarse se dedicó a entrenar al FC Kärnten (donde durante los últimos meses había ejercido como entrenador-jugador). En 2009 tomó las riendas del Lusteanu 07, aunque un año más tarde se hizo cargo del Wolfsberger AC St. Andrä, donde ya hizo sus primeras gestas. Cogió al equipo en la Segunda División y tres años después lo dejaba en una meritoria quinta plaza en la Bundesliga austriaca. Y también le dio un toque español ya que bajo su batuta llegaron los futbolistas españoles David De Paula, José Antonio Solano, Daniel Lucas y Jacobo Ynclán.

Fruto de su buen trabajo en el WAC, el Austria Viena, que en la pasada temporada se proclamó campeón de la Bundesliga superando al Red Bull Salzburg (equipo dominador durante las últimas campañas y con un gran potencial económico), se fijó en él para sustituir a Meter Stoeger. Y le encomendó la primera gran misión: clasificar al equipo para la Fase de Grupos de la Liga de Campeones. Una empresa realmente dura para los equipos de Austria, que no participaban en las rondas finales de la máxima competición europea desde que lo hiciera el Rapid de Viena en 2005 (aunque tal vez sea más recordado el Sturm Graz de finales de los noventa y principios de siglo ya que tuvo apariciones más continuas y se enfrentó a equipos españoles como Real Madrid o Valencia).

Así, Bjelica tenía un objetivo gigantesco a corto plazo. El croata fichó por el Austria Viena en junio y en apenas dos meses se iba a jugar su presencia en la Liga de Campeones. Objetivo primordial para el club, especialmente si tenemos en cuenta que el gran rival del Austria, el Rapid, había sido el último equipo austriaco en codearse con la élite europea, algo que ni siquiera había podido hacer el millonario Red Bull Salzburg.

Nenad BjelicaImagen de un cromo de Nenad Bjelica con el Albacete Balompié (Cedida por www.5maseldescuento.es)

El periplo austriaco arrancó en la tercera ronda previa, donde se enfrentaron a los islandeses del HF Hafnarfjördur. El choque de ida se disputó en el Austria Arena y los de Bjelica se impusieron por 1-0 gracias a un gol de Royer. En la vuelta, los islandeses pusieron todo de su parte para remontar la eliminatoria, pero el 0-0 fue inamovible y el conjunto vienés consiguió clasificarse para la siguiente ronda eliminatoria.

En la cuarta ronda previa, el Austria Viena se iba a ver las caras con el potente Dínamo de Zagreb, último escollo para poder participar en la máxima competición europea de clubes. Sin embargo, y extrañamente a lo que se pudiera prever, la eliminatoria fue bastante cómoda para los de Nenad Bjelica. El infierno croata fue menos infierno que nunca. Los goles de Leovac y Stankovic pusieron un sorprendente 0-2 que dejaba helado el averno de Zagreb. La vuelta parecía ser un trámite. Sobre todo cuando Mader adelantaba al cuadro austriaco a los cinco minutos. Todo era felicidad en Viena hasta que los visitantes remontaron la eliminatoria con goles de Brozovic, Fernándes y Beciraj, llegando este último gol a veinte minutos del pitido final. Los locales se volcaron sobre la meta visitante mientras las primeras lágrimas comenzaban a caer en los rostros de los aficionados del Austria Viena. Tan cerca, tan lejos, pensarían. Entonces llegó el gol de Kienast que llevó el éxtasis hasta el Austria Arena. Bjelica lo había conseguido. El Austria Viena jugaría la Liga de Campeones.

No contento con esa monumental gesta. Nenad Bjelica se marcó otro reto personal: superar la actuación que había tenido el Rapid de Viena ocho años atrás. En la Champions 05/06, el Rapid no sumó ningún punto, anotó tan solo tres goles (dos al Brujas y uno a la Juventus) y le marcaron quince. A pesar de arrancar la competición cayendo (0-1) ante el Oporto, por ahora, el bravo entrenador croata ya está superando esas cifras, suma un punto tras su empate (0-0) ante el Zenit en Rusia. Y todavía le quedan varios partidos para conseguir mejorar esas marcas y, a ser posible, finalizar en tercera posición y entrar en la Europa League. Aunque esa ya será otra gesta. Otro milagro vienés para Nenad Bjelica.

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