Nieves Giménez: “En la cuarta etapa, por un momento pensé que no podría seguir”

Nieves Giménez, natural de la localidad albaceteña de Caudete, superó con éxito los más de 700 kilómetros de la prueba de BTT más dura del mundo: la Titan Desert.

Atravesó el desierto de Marruecos a lo largo de seis etapas que la llevaron desde Midelt a Maadid, donde alzó los brazos con las pocas fuerzas que le quedaron para obtener su maillot de finisher. Sin tiempo para reponerse ya se incorporó a su trabajo en el Centro Óptico Veleta. Hoy, apenas cinco días después de su hazaña, nos desgrana en esta entrevista su participación en la Titan Desert.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la Titan Desert?

Ha sido bastante dura, porque estás un poco aislado. Me fui sin conocer a gente, con mi compañero de equipo al que solamente había visto cinco veces antes. Estaba acostumbrada a rodearme en la bici con mi gente, así que ha sido un poco dura. Pero ha sido una experiencia muy gratificante y bonita.

¿Entonces sí que responde a esa fama de ser la prueba de BTT más dura del mundo?

Según los comentarios de compañeros que llevan más ediciones, decían que este año ha sido la más dura, con muchísima diferencia. También hizo muchísimo calor, con temperaturas de 45 grados.

¿Cuál es la etapa que más recuerdas?

La cuarta etapa, donde un chico que iba con nosotros de repente pidió que parásemos, que necesitaba ayuda porque no podía seguir. Estaba consciente, pero sin saber dónde estaba. Quería llegar a meta y luchamos para que pudiese seguir. Empezamos a empujarle hasta que vimos un poblado. Cogimos cuerdas, atamos su bicicleta y fuimos tirando por turnos hasta llegar a la meta, durante unos 33 kilómetros. Llegó un momento en el que no podía más, pero en una haima paramos a la sombra, donde nos dieron alimentos. Se recuperó un poco y volvimos a empujarlo hasta que llegó a la meta. Tengo un buen recuerdo de ese día.

¿Y los peores momentos?

Cuando pasan los kilómetros, son muchas horas en bici y el culete y otras partes sufren un montón. Hubo una etapa en la que la salida era muy pedregosa y no podía ir sentada en la bici. Estuve casi quince kilómetros sin poder pedalear porque no podía estar sentada. Por un momento pensé que no podría seguir.

Después de más de 700 kilómetros, seis etapas y con el cansancio acumulado, ¿qué se siente cuando cruzas por última vez la línea de meta?

No sé ni como entré. Con un sentimiento un poco raro. Lo que más deseas es cruzar la línea de meta, y una vez que la cruzas me quedé emocionada, no podía hablar, no podía expresar nada porque para mi fueron bastante duros algunos días, sobre todo los dos últimos.

Todas las crónicas hablan de cómo han transcurrido las etapas, pero ¿cómo son los momentos que hay entre etapa y etapa?

Eso es muy bonico, lo mejor. Compartes momentos muy malos y muy buenos con gente que apenas conoces. En mi caso, mi compañera de habitación se ponía muy nerviosa, lo pasó mal, y sin apenas conocerla la tienes que apoyar, darle un abrazo cuando lo necesita. Eso, cuando el cuerpo está al límite, te vincula mucho a esa persona.

Y la alimentación, ¿cómo se prepara el cuerpo en los días previos a la Titan Desert y durante el desarrollo de la misma?

Yo he tenido un poco de lado el tema de la alimentación. Cuando llegas al campamento hay que intentar comer lo máximo posible, aunque sea sin ganas, porque al día siguiente te espera otra paliza. Por lo que oía comentar, la gente llegó allí con kilos de más, porque sí que es cierto que durante las etapas tan largas la gente se va consumiendo; de hecho, hubo algún compañero que llegó a perder hasta siete kilos en esos seis días. Yo no lo he notado, pero cuando me miré al espejo sí que me vi un poco secuza y el pelo era un horror (risas).

Tu compañero de equipo ha sido Manu López, quien a sus 63 años ha corrido su cuarta Titan Desert. ¿Qué se aprende de un veterano como él?

Me he pegado a él. He intentado aprender lo máximo en el mínimo tiempo posible.

¿Qué te dicen tu familia y amigos cuando les cuentas que te vas seis días al desierto de Marruecos a correr la prueba más dura del mundo?

A mi padre no le parecía bien, fue el más reacio. Manu vino a conocer a mi padre y parece que ya me dio su visto bueno. Mi madre, mi hermano y los amigos me decían que adelante, que disfrutase ya que me había salido esta oportunidad.

¿Y cómo surge esa oportunidad de correr la Titan Desert?

En la prueba de BTT de Riópar, en la entrega de premios, Manu se acercó y me dijo que si estaba dispuesta a correr la Titan Desert, que buscaba a una chica para competir en la categoría dúo mixto. Así surgió. Lo hablamos, vimos condiciones y nada, para adelante.

Para terminar, ¿repetirás?

No lo sé. Creo que no. Hay muchas cosas que no me han gustado. Se ve mucha pobreza y a mi esas cosas me tocan mucho el corazón. Ha sido una experiencia muy bonita, de la que no me arrepiento. Ya la he vivido, así que no sé si repetiría.

* NOTA: Puedes leer las crónicas y ver las fotos de todas las etapas en este enlace.

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