Pep el Grande

Pep Guardiola

Hace poco más de un año, el entrenador de moda del fútbol mundial, Pep Guardiola, anunció que dirigiría este año al Bayern Munich alemán, equipo plagado de estrellas que venía de ganarlo casi todo el año anterior de la mano de Jupp Heynckes.

Del pasado culé de Pep se podrían escribir páginas y enciclopedias, decir sólo que como jugador fue líder y capitán del Barça de Cruyff y posteriores, dominó el juego por calidad, sentido táctico, ambición y capacidad de liderazgo, reinventando el puesto de medio centro. Su dimensión como entrenador durante 4 temporadas fue incluso mayor, se podría decir que cambió el fútbol para siempre al mismo tiempo que la selección española hacía lo propio bajo la tutela de Luis Aragonés. Sus equipos abrasan al rival con una presión asfixiante y rondean la pelota hasta la saciedad creando un fútbol total. En apenas 4 años se convirtió en el técnico más laureado de la historia del Barça con más de una docena de títulos, jugó con gente de la casa y creó una filosofía de club y de juego que muchos han intentado copiar posteriormente.

Pero quería hablar de la temporada actual de Pep en el Bayern. En la nómina de jugadores de este equipo están sin dudarlo algunos de los mejores del mundo: Robben, Lahm, Ribery, Neuer, Kroos… Pep decidió reforzar el plantel con dos pequeñitos jugones de los que a él le gustan, Götze y Thiago Alcántara. Pero por encima de la descomunal plantilla, el Bayern es un club rodeado de otras generaciones de mitos del fútbol alemán, Beckenbauer (presidente de honor), Steffan Effenberg y Mattias Sammer (director deportivo), nada más y nada menos. La exigencia iba a ser máxima y es lógico si eres el técnico mejor pagado del mundo. Pero leyendo las críticas que ha recibido Pep en los primeros meses de su periplo, me pregunto si las leyendas que opinan están a la altura del fútbol moderno y de la grandeza de Pep Guardiola, probablemente no. Franz Beckenbauer espetó que no le gustaba la posición de Götze en el campo. Steffan Effenberg criticó duramente a Pep cuando éste no dejó que Robben tirase un penalti. “Tienes el balón, vas a lanzar y aparece el entrenador como un maestro de escuela y te ordena que le des el balón a un compañero. Robben debió sentirse muy mal y era algo innecesario”, dijo.

Entre los usos a los que ha debido adaptarse Guardiola está el de compartir banquillo en los partidos con el director deportivo, Mattias Sammer, que observa desde ahí, vigila y opina si lo cree conveniente. Entre sus ocurrencias, ésta: “El juego del nuevo Bayern es un mundo ilusorio, y eso no me gusta. Jugamos al fútbol sin emoción“, dijo a mediados del pasado septiembre.

También los futbolistas opinaron abiertamente desde el principio del trabajo del nuevo míster. “Nunca he visto a un entrenador cambiar tanto las cosas”, dijo Pizarro. “No tienes que hacer el fútbol más complicado de lo que es”, comentó Robben. “Me pareció que todo el mundo ocupaba una posición diferente a la habitual”, explicó Müller. “No sé bien qué tiene previsto para mí”, se preguntó Schweinsteiger. Eran los primeros días. Las ideas de Jupp Heynckes aún se proyectaban en el subconsciente de los jugadores.

El técnico catalán ha tratado de sintonizar con sus hombres reconociendo ante la prensa su talento. En el Barcelona le funcionó. Poco a poco surte efecto en el Bayern. Ha alabado en repetidas ocasiones a Ribery y a Lahm. El astro francés, tampoco las tuvo todas consigo al principio: “Para mí este sistema es raro, algo totalmente nuevo y habrá que trabajar mucho para dominarlo”. Ni siquiera el capitán Lahm, el más veterano, encontró fácil acomodarse al nuevo rol en el centro del campo que se le pedía. “Es complicado si en cada partido cambias de posición”.

“Rodarán cabezas”, dijo Guardiola cansado de que desde dentro se filtrasen repetidamente sus alineaciones al diario Bild. Más tarde suavizó su amenaza consciente de los efectos contraproducentes de una confrontación mediática con un plantel repleto de jugadores con fuerte personalidad y bañado del éxito reciente.

La realidad es que el Bayern de Pep está arrasando en la Bundesliga, ha ganado la supercopa de Europa al Chelsea de Mourinho, el Mundial de Clubes y ya está, como es normal, en cuartos de la Champions, las voces críticas ya se van callando. El diario Bild ha bautizado a Pep como el “Einstein del fútbol”.

Los que hemos seguido la carrera de Pep sabemos que marcará una época con este Bayern, hasta que se canse, porque no he conocido entrenador más inteligente, ni motivador más innovador. La grandeza de Pep sobrepasa el terreno de juego, aglutina pasión futbolística, enseña valores, domina el entorno y hace del fútbol el espectáculo superlativo que algunos buscamos. Los alemanes casi nunca han jugado bien al fútbol aunque han ganado mucho, pero no son tontos y acabarán rindiendo pleitesía a Pep y su sabiduría. Y que conste en acta, que El Albatros es un poco madridista.

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