Canalladas: Raymond Lewis, a quien nunca quisieron en la NBA

Raymond Lewis (Foto: loyaltybeforeroyalty.com)

La historia de Raymond Lewis no es muy diferente a la vivida por otros jugadores de baloncesto famosos. Nacido en familia humilde, vivió en un barrio marginal, mostró unas cualidades extraordinarias para la práctica de basket, se convirtió en leyenda y acabó sus días arruinado, enfermo y con una muerte prematura. Sin embargo, en este caso tiene una particularidad: considerado el mejor jugador del mundo, nunca jugó en la NBA.

Nacido en Los Ángeles (Estados Unidos) en 1952, la vida de Raymond Lewis “The Phantom” quedó marcada por los graves disturbios raciales ocurrido en el distrito de Watts en 1965. Seis días de batalla racial que se saldaron con 34 muertos, la inmensa mayoría de raza negra. El convivir con semejante clima de violencia y ver los cadáveres tirados por las calles hicieron que Lewis se refugiara en el baloncesto como vía de escape ante tan cruda realidad. Jugando contra su hermano mayor fue desarrollando su talento a la par que su fama iba creciendo en su barriada. Al llegar al instituto se produce su gran explosión. Entre 1969 y 1971 guió a su equipo, Verbum Dei, a conquistar tres títulos de la Federación Interescolar de California, siendo elegido mejor jugador en dos años. Sus prestaciones llamaron la atención de más de doscientas universidades, que le ofrecieron importantes becas para incorporarlo a sus filas.

Tras estudiar todas las ofertas para incorporarse a un equipo universitario, Raymond Lewis decidió fichar por Los Angeles State, donde realizaría unos años formidables. En su primera temporada fue capaz de promediar 38’9 puntos por partido y un 60% de acierto en tiros. Ese año firmaría notables actuaciones, como cuando anotó 41 puntos que permitieron a su equipo doblegar al UCLA, quien en aquel momento acumulaba 26 encuentros consecutivos ganando, o el día que logró 50 puntos ante San Diego State. Aunque su gran partido de la temporada lo firmó ante UC Santa Bárbara, solventado con victoria de Los Angeles State por 103-88 con 73 puntos de Lewis. En su segunda temporada mantuvo unos regístros notables y fue capaz de promediar 32’9 puntos por partido.

En aquellos momentos, el estadounidense tenía en mente dar el salto a la NBA y buscó las mejores opciones para conseguirlo. Viendo que era un estudiante mediocre, “The Phantom” decidió ingresar en el “hardship draft” de 1973, una excepción al draft tradicional que permitía que jugadores no graduados con dificultades en los estudios pudieran declararse elegibles para ingresar en la Liga profesional. Los clubes no eran partidarios de esta opción ya que consideraban a los jugadores de este draft como conflictivos. Esa pudo ser una clave para que Lewis fuera elegido por Philadelphia 76ers en su segunda elección. A pesar de haber sido elegido en el puesto 18, el mejor puesto obtenido por un jugador del hardship draft, Lewis quedó dolido ya que ninguna de las diecisiete franquicias le había escogido en su primera opción.

El principio del fin

Al no tener representante firmó su contrato con el cuadro de Philadelphia sin ningún tipo de asesoramiento. Lewis pensó que había firmado un contrato por tres años y un salario total de 450.000 dólares. Nada más lejos de la realidad. Los 76ers le habían firmado por 50.000, 55.000 y 60.000 dólares para cada una de sus tres temporadas; el resto eran bonus y cantidades no garantizadas que dependían de condiciones futuras. Mientras tanto, Lewis estaba realizando los training-camp con los Sixers y mostró su gran nivel. Incluso llegó a humillar a Doug Collins, jugador elegido en el puesto número uno del draft, al anotar 60 puntos contra él en tan solo una mitad en un encuentro de entrenamiento El entrenador, Gene Shue, tuvo que suspender el partido para que el número 1 del draft no se sintiera más avergonzado por Lewis. Poco después, endosaría 52 puntos a un equipo de jugadores suplentes y rookies de Los Angeles Lakers. Tras haber demostrado su nivel, Lewis no toleró que Collins tuviera un salario mayor, por lo que se reunió con los directivos de los Sixers en busca de obtener una mejora salarial. Sin embargo, la negativa fue la respuesta, por lo que Lewis comenzó a faltar los entrenamientos. El conjunto de Philadelphia no toleró esa actitud y suspendió al jugador de empleo y sueldo durante un año.

Hundido y deprimido, “The Phantom” regresó a su hogar en Watts y los Sixers, en una muestra de autoridad, decidieron suspenderle de empleo y sueldo durante los tres años de contrato. Incluso, tras unos entrenamientos, los Utah Stars de la Liga ABA* trataron de hacerse con sus servicios en 1974, pero el cuadro de Philadelphia les amenazó con demandarles ya que el jugador tenía contrato con ellos. La situación pudo dar un giro en 1975, cuando se produjeron cambios en la cúpula directiva de los Sixers, pero para entonces era tarde y Lewis ya no quería saber nada del equipo que le había dado la espalda durante tres años. Así, en 1976, libre de su compromiso contractual, entrenó con varios equipos de la NBA. Sin embargo, nunca llegó una oferta para que el mejor jugador de las ligas de verano y de las ligas universitarias llegara a la mejor liga del mundo. En algunos casos los clubes buscaron contratarle por el mínimo que marcaba la Liga. En otros ni siquiera se concretaron ofertas. Un misterio tan grande que son muchas las voces que apuntan a una lista negra de jugadores de la que “The Phantom” formaría parte.

Lejos de la NBA, Lewis siguió jugando al baloncesto y firmando notables actuaciones en ligas de verano hasta que empezó su descenso a los infiernos. Empezó a beber y a tomar drogas, malvivió sin dinero, sin trabajo y casi sumido en una depresión en su casa de Watts. En el año 2000 contrajo una grave infección en la pierna derecha y los médicos le recomendaron que la amputara. En un principio se negó ya que sin una pierna dejaría de jugar a baloncesto, y el baloncesto era su vida. Sin embargo, poco después se sometió a la operación debido a las complicaciones en su enfermedad. Pero ya era tarde. Aquella infección acabaría con su vida el 11 de febrero de 2001. Un final triste para “The Phantom”, el mejor jugador del mundo al que nunca quisieron en la NBA.

*Aquí tenéis la historia de la Liga ABA que conté en esta misma sección en dos partes. Parte 1 y Parte 2.

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