Canalladas: La gesta que evitó el fin del reloj del Imtech Arena de Hamburgo

Reloj del Imtech Arena de Hamburgo (Foto Diario Sport)

Si hoy nos acercáramos a Hamburgo y visitáramos el Imtech Arena disfrutaremos de un estadio moderno, con algunas tiendas donde comprar ropa del equipo de la ciudad y con el reloj plenamente operativo. Tal vez este detalle pueda parecer nimio, pero no lo es.

El reloj del Imtech Arena no es un reloj al uso. A diferencia de los relojes que podemos tener en casa, este no da la hora. Sí cuenta horas, minutos y segundos, pero no da la hora. De hecho también cuenta años y días. Y a pesar de ello tiene mucha importancia para los aficionados del Hamburgo, unos seguidores que han estado a punto de ver cómo su famoso reloj se paraba para siempre. Y eso hubiera sido un drama de dimensiones considerables porque cuando el reloj del Imtech Arena deje de contar significará que el Hamburgo SV habrá dado con sus huesos en la Bundesliga 2, algo que hasta ahora no ha ocurrido nunca.

El único equipo de la Bundesliga que nunca ha jugado en la segunda categoría del fútbol alemán ha vivido unos días tremendamente intensos en los que ha tenido que afrontar una promoción de descenso a cara de perro ante el Karlsruher que se ha solventado a favor de los propietarios del Imtech Arena de forma milagrosa, de ese modo agónico y épico en el que los grandes consiguen sus grandes victorias. Así lo ha logrado el cuadro de Hamburgo y por eso los dinosaurios estarán en la parrilla de salida de la próxima edición de la Bundesliga. Y este detalle no es nimio.

No ha sido una buena temporada para el Hamburgo. Realmente no son buenos tiempos para los “dinosaurios”, ya que los problemas económicos han hecho mella en el equipo más viejo de la máxima categoría del fútbol alemán. Más preocupados por pagar sus deudas que por lo deportivo, el cuadro de Hamburgo se ha ido convirtiendo, paulatinamente, en un equipo cada vez más mediocre en el aspecto deportivo. Eso ha estado a punto de costarle muy caro. Y eso que en su plantilla cuenta con jugadores contrastados como Rafael Van Der Vaart o Ivica Olic, que deberían ser más que suficientes para navegar en las aguas tranquilas de la Bundesliga. Pero no ha sido así. De hecho tuvieron que esperar hasta la última jornada de la Bundesliga para eludir el descenso directo (cayeron Paderborn y Friburgo). Aunque no pudieron evitar la promoción. Y en ese play off les esperaba el Karlsruher, ese equipo que en la Copa de la UEFA de 1993 le endosó un 7-0 al Valencia, pero que en los últimos años es inquilino de la segunda categoría del fútbol germano.

Crónica de una gesta

La eliminatoria se inició en el Imtech Arena el pasado viernes. Y lo hizo de forma penosa para el Hamburgo ya que cuando apenas se habían disputado cuatro minutos, Rouwen Hennings adelantó al Karlsruher en el marcador. Desde ese momento el Hamburgo estaba en Segunda División. Los dinosaurios notaron el impacto del tanto y se mostraron muy inseguros y nerviosos durante la primera parte. En la segunda dieron un paso al frente y embotellaron a los visitantes en su campo. Y así, con más corazón que cabeza, Ivo Ilicevic igualó el partido devolviendo algo de vida al cuadro de Hamburgo. El 1-1 obligaba a los dinosaurios a marcar en Karlsruher, es decir, hasta que no hicieran ese gol estarían descendidos. Un drama absoluto.

Así, el pasado lunes se disputó el partido de vuelta. El Hamburgo llevó el peso del encuentro durante la primera parte, aunque como tantas veces durante el presente curso futbolístico se mostraron absolutamente inoperantes ante el marco rival. Los minutos fueron pasando, el resultado no se movía y los dinosaurios empezaban a ver de cerca la Bundesliga 2. No solo eso, el cuadro de Bruno Labbadia visitó el infierno cuando Reinhold Yabo adelantó al Karlsruher en el minuto 78. A partir de ese momento llegó la épica. No se sabe si hubo un pacto con el diablo o si el Hamburgo resucitó cual Ave Fénix, pero la historia de terror se convirtió en una gesta inolvidable para los hinchas de los dinosaurios. En el minuto 91, Marcelo Díaz aprovechó un lanzamiento de falta para hacer el 1-1 y mandar el partido a la prórroga, sesgando la fiesta de los aficionados del Karlsruher.

En el tiempo extra, el cuadro de Bruno Labbadia fue superior a su adversario, que había encajado muy mal el hecho de haber recibido el tanto en el minuto 91. Y así, a falta de cinco minutos para que el duelo llegara a su final y Hamburgo y Karlsruher tuvieran que jugarse su destino en una dramática tanda de penaltis, llegó el tanto salvador de Muller. Un 1-2 que dejaba al equipo más viejo de la Bundesliga en la categoría en la que siempre jugó. Aunque todavía hubo tiempo para el suspense ya que el Karlsruher dispuso de una pena máxima que le hubiera dado algo de emoción a los últimos compases. Aunque Rouwen Hennings lo falló para hacer más completa la fiesta de los dinosaurios. El Hamburgo seguirá en la Bundesliga. Y el reloj del Imtech Arena continuará funcionando.

Share Button