Sangre y leyenda persiguiendo una pelota

El origen del fútbol es una historia de siglos y símbolos, sangre y leyendas, dioses y juegos. Los deportes han formado parte de las grandes civilizaciones históricas y el juego que hoy conocemos como fútbol fue concebido, delineado y perfeccionado a lo largo de la historia. ¿Pero alguien sabe verdaderamente cuáles son los orígenes más remotos de lo que hoy es el fútbol, ese fenómeno de masas, pasiones y sentimientos tan arraigado en las sociedades actuales? Pues bien, contemos una historia.

Érase una vez… Mal comienzo, al igual que los primeros juegos aparecidos hace algo más de 3.400 años en la zona que hoy se conoce como México, donde se sacrificaba al capitán del equipo perdedor. Ya saben, para los perdedores sí que era un mal, como el comienzo de esta historia. Y es que los mesoamericanos, y posteriormente la civilización maya, fueron los primeros en jugar a la pelota, donde ésta simbolizaba el sol, su poder y la fertilidad y, como he dicho antes (y ahora me repito), en este juego el capitán perdedor era sacrificado a los dioses, lo que presagia la negra y violenta historia del fútbol.

Hay que ver qué poco se parecían los mayas a los japoneses. Los ‘japos’ practicaban el Kemani, un juego en el que nadie perdía, introducido desde China hace unos 1.400 años. Bendecían el balón, rezaban por la prosperidad y la paz mundial, pero nadie perdía. Eso no es un juego, es más bien una gilipollez de los japoneses (recuerden, en Japón, cuando convocan una huelga los muy tontos trabajan más).

Pero vengamos más cerca, que Japón está muy lejos. Harpastum, una palabra que nadie sabrá qué coño significa, es el origen del fútbol en la época romana (ya saben, esos de Gladiator y Quo Vadis), pero empleado con un objetivo muy distinto. Los romanos, acostumbrados a vagar por el mundo conquistando la tierra que pisan en su camino, practicaban el Harpastum (salvando las distancias hoy eso sería el fútbol), pero lo empleaban como un método de entrenamiento para la guerra, ya que ellos eran muy dados a eso, a las guerras (y vuelvo a repetirme). El Harpastum derivó en el Calcio Storico (otra palabreja), practicado en Florencia y donde también se daban de hostias. Posteriormente, durante la conquista romana (ya saben, eso de las guerras) el fútbol fue llevado a Gran Bretaña, que aquí es donde yo quería llegar y no sabía cómo.

En las islas británicas ya había algo parecido al fútbol, con rituales satánicos y paganos de por medio. En dichos juegos, la pelota, más que pelota, era una cabeza humana (todo eso antes de pasar a utilizar la vejiga de animales como balón). Y de aquí nació la leyenda de Tuskar, que paso a contarla para todo aquel que quiera seguir leyendo un poco más (pido perdón a los que se hayan quedado por el camino…).

Este tal Tuskar era un tirano de Kirkwall, un pueblo escocés. Pues bien, el pueblo se sublevó ante este buen hombre, que se vio obligado a escapar. Pero como en todos los sitios hay héroes (y más en el cementerio, al menos eso me decía mi abuelita), el valiente del pueblo salió a por él, le ganó en la batalla, le cortó la cabeza y la trajo de regreso amarrada a su caballo. Aunque no la tendría muy bien atada cuando fortuitamente se hirió con la dentadura del villano. Desgastado por el viaje y el combate, el héroe local se subió a la cruz Mercat y lanzó la cabeza desde allí. Minutos después murió, por lo que la turba enfurecida comenzó a patear el cráneo de Tuskar, naciendo de esta manera lo que hoy es el Ba’, un partido de rugby (el fútbol y el rugby nacieron de la mano hasta su separación) sin ningún tipo de reglas consistente en dos equipos (los Uppies y los Doonies) de unos cuatrocientos jugadores empapados en alcohol que convierten la ciudad de Kirkwall en su campo de juego por un día, concretamente cada Navidad y Año Nuevo; juego que se aprovecha para saldar viejas rencillas (vamos, darse de hostias otra vez).

Desde entonces, y salvando las distancias, estos primeros juegos de pelotas (había que tener ‘pelotas’ para jugar), que nacieron con un evidente pasado sangriento y oscuro, han ido evolucionando hasta la aparición del fútbol moderno, que tiene su razón de ser a partir de 1871, cuando Charles Alcock creó la FA Cup (Copa de Inglaterra), la competición de clubes más antigua del mundo… y colorín colorado, esta historia se ha acabado.

Publicado en el Fanzine ‘La Gallina’. 26 de diciembre de 2009

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