Si Laporta levantara la cabeza…

Menos mal que Joan Laporta ya no es presidente del FC Barcelona. Y no lo digo por todos los líos que ha dejado en asuntos económicos. Eso ya se arreglará con el tiempo y veremos dónde acaba todo. Lo digo por su catalanismo desmedido (a mi manera de ver) y, en especial, por dos hechos que han sucedido recientemente en el seno de la entidad. A Sandro Rossell no le han gustado mucho, sobre todo el último, pero menos le hubiesen gustado al señor Laporta.

Hace unos días, todos los jugadores del FC Barcelona recibieron un coche de la marca Audi, debido a un acuerdo de patrocinio. En el acto de entrega, el responsable de Audi, en un despiste, agradeció la presencia de los futbolistas del Real Madrid en el evento. Fue un error, un desliz, una anécdota sin más… pero ¡hay si hubiera estado Laporta!

Lo de ayer ya fue peor. ¿Se imaginan al Barcelona de Laporta viajando a Copenhague en el avión del Sporting de Braga? Rossell se molestó con la empresa que contrata los viajes del club, ya que el avión pertenece al presidente del conjunto portugués, con el nombre del equipo serigrafiado en el fuselaje. El Barça viajó, lógicamente, e incluso volverá en el mismo avión.

Pero, ¿qué cara se le hubiera quedado a Laporta con todo esto? Con todo lo que él ha utilizado al Barcelona como símbolo de ‘su’ catalanismo, cuando el conjunto azulgrana es mucho más que un simple símbolo nacionalista. Y ahora van y viajan en un avión portugués, días después de ser confundidos con jugadores del Real Madrid. Se tiraría de los pelos, como poco. ¡Hay si Laporta levantara la cabeza!

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