Trata de arrancarlo, Carlos

Carlos Sainz

“Trata de arrancarlo, Carlos, por Dios”. Esta lapidaria frase de Luis Moya a Carlos Sainz en el Rally de Inglaterra de 1998 va a perseguir al madrileño durante toda su vida. Pocas veces un piloto podrá tener tanta mala suerte.

A Sainz no le ha mirado un tuerto, sino que lo ha hecho una legión de invidentes. Todo le pasa a él. Cuando se sube a un coche nunca se sabe si llegará a su destino final. Y este año, en el Dakar, se ha vuelto a repetir la historia.

Carlos Sainz ha ganado dos veces el Mundial de Rallys (1990 y 1992) y una vez el Dakar (2010). No obstante, su historial está lleno de desgracias. En el Mundial WRC ha sido cuatro veces subcampeón, perdiendo el título, generalmente, en el Rally de Inglaterra, última prueba del Mundial. Especialmente doloroso fue el año’98, el del trata de arrancarlo, cuando su Toyota Corolla se quedó a 500 metros de la línea de meta.

En el Dakar se ha repetido la historia… y dos veces. En el 2009, a falta de tres jornadas para la finalización y con casi media hora de ventaja sobre sus rivales, se precipitó por un barranco y dijo adiós al título. El año pasado sí que lo consiguió. Pero este año ha vuelto por sus fueros. El madrileño ha dominado gran parte del Dakar, pero una vez que perdió el liderato todo han sido malas noticias. En la 10º etapa perdió más de nueve minutos por un error de navegación (se perdió). Cuando se dirigía a la línea de salida de la 11º etapa su autobús sufrió un accidente y Sainz resultó levemente herido. Y ya durante la etapa, el destino, fiel a su cita, hizo que la suspensión de su coche dijese basta y se quedó prácticamente tirado en medio de las dunas, perdiendo más de una hora y cualquier opción de título.

Es así. Sainz, uno de los mejores pilotos españoles de la historia siempre permanecerá en nuestro recuerdo por todas esas desgracias. Con él nunca podemos estar tranquilos hasta que lo vemos cruzar por la línea de meta. Mientras tanto, hay que seguir rezando para que llegue a su destino.

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