Una decisión tardía, una planificación nefasta

Pepe Murcia ya no está con nosotros, aunque yo sigo pensando que ni siquiera tenía que haber venido. El Consejo de Administración del Albacete Balompié confió en un entrenador que ha ido de mal en peor durante su carrera deportiva (véanse sus últimos logros).

La destitución del técnico cordobés, habida cuenta de que ya lo teníamos aquí en el verano, llega bastante tarde, concretamente cinco jornadas después, ya que tras la derrota ante la Unión Deportiva Las Palmas tenía que haber caído. Se le dio un ultimátum y se salvó de la quema con la victoria ante el Real Murcia. Engordar para morir, ya que, por el camino, hemos ganado siete puntos y hemos perdido cinco jornadas, quedándonos solamente dos puntos por encima de los puestos de descenso. Es decir, el penalti fallado por Bruno nos ha condenado a esto, porque si el Murcia hubiese ganado, Pepe ídem habría sido destituido aquel día.

Pero no, el cordobés siguió y fue ganándose la animadversión de todos, ya sea consejeros, empleados o aficionados. Incapaz de reconducir la situación, al final la cuerda se ha roto por el lado de siempre, por el del entrenador.

Pero la llegada de este técnico vino propiciada por la dirección deportiva, encabezada por Miguel Ángel Ruiz. El mánager general del Albacete Balompié, hasta la semana pasada, tiene gran parte de la culpa de la actual situación del club y, por consiguiente, los directivos que se trajeron a Ruiz a Albacete también tienen su aportación al desastroso momento, en todos los aspectos, que vive la entidad.

Miguel Ángel Ruiz ha salido por patas de la ciudad, ya que se ha dado cuenta de la nefasta planificación deportiva para esta temporada, con grandísimos jugadores en la parcela ofensiva y pésimos futbolistas en la defensiva, por no hablar de la portería. Tranquilamente en su casa seguramente le estará dando vueltas a la situación, o simplemente disfrutará del dinero que ha trincado durante su estancia en Albacete.

Sea como fuere, y desde estas líneas ya pedí la dimisión de Pepe Murcia hace tiempo, la destitución del entrenador era lo más lógico. Pero él no es el único culpable, aunque siempre es más fácil echar a uno que a veinticinco. Pero claro, no hay que echar a los jugadores, porque son los que son, pero sí que habría que pedirles más responsabilidades a los directivos, ya que, no lo olvidemos, son los mayores responsables.

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