Va por vosotras

Hace poco me encontré “causalmente” con una ex jugadora de fútbol del Fundación Nexus Albacete. De la interesante conversación que tuve con ella nace este artículo de El Albatros.

Me contó que las aguas bajan revueltas en el deporte femenino de la ciudad porque hace unas semanas, el Fundación Nexus Albacete, sin duda el mejor equipo femenino de la ciudad desde los tiempos en que disfrutábamos de un equipo de voleibol en la élite europea, estaba de luto. Poco después de la investidura de la nueva directiva del Alba, ésta decidió despedir de forma fulminante al director general del club y también entrenador del equipo femenino, Matías Martínez. La semana pasada os hablé de la casta de impresentables que ha manejado el Albacete en los últimos años, de su vileza, incompetencia y necedad incomparables. Pero hoy no voy a volver a hablar de ellos que “se me corta la leche”.

Hoy toca hablar de deporte femenino. Ya lo dije, a El Albatros le gusta el deporte, sin matices, el femenino también, por supuesto, he disfrutado mucho viendo deporte femenino y se lo debo a todas aquellas que se han intentado abrir camino en este mundillo de hombres, luchando contra tradiciones ancestrales y sexistas, y levantando estereotipos absurdos y recalcitrantes. Me vienen a la cabeza las últimas hazañas del baloncesto y balonmano femeninos a nivel internacional, pero me quedo especialmente con la pasión que he visto en los ojos de las chicas que conozco cuando hablan de los deportes que practican.

Hace aproximadamente unos quince años se fundó el equipo femenino del Albacete. Los inicios no fueron fáciles, sin medios, un grupo de chicas de entre 15 y 20 años se apuntaron al carro de esta ilusión. Se hicieron unas pruebas de selección en las que todas las que se presentaron fueron elegidas (no había muchas). En realidad algunas de ellas no habían jugado nunca al fútbol pero les sobraba entusiasmo y amor por el deporte.

Fundación Albacete Femenino

Heredaron camisetas de chicos varias tallas mayores, medias agujereadas y patearon campos de tierra de la región hasta ir haciéndose un nombre. A los partidos iba a verlas poca gente y algunos de los que iban, descerebrados, sólo se les ocurría gritarles que mejor se fueran a casa a fregar y limpiar que esto del fútbol era cosa de hombres.

Se ascendió a categoría nacional y los sufridos viajes por la región se convirtieron entonces en “expediciones milenarias” por la geografía nacional dentro de un autobús. Se decidió crear un equipo B para garantizar las nuevas hornadas. El tema mejoró notablemente con la construcción de la Ciudad Deportiva y los campos de césped artificial. También con el ascenso empezaron a ficharse jugadoras de toda la región, que eran alojadas en residencias y se les buscaba un colegio (las primeras fueron Mati, Noelia, Costa, Lauri). Los fines de semana se volvían a sus pueblos, después de jugar los partidos.

En todo aquel periplo de aprendizaje y lucha estuvo siempre al frente Matías Martínez como entrenador, abriendo camino a base de esfuerzo y coraje, consiguiendo un grupo unido y trabajador que pronto fue consiguiendo éxitos. La categoría en que se encuadra el equipo le sitúa a apenas un pasito de la élite del fútbol español, donde juegan el Levante, el Barça o el Atlético de Madrid. Y ese pasito no existía en realidad, ya que algunas de las jugadoras del Fundación Nexus Albacete han sido internacionales con la Selección Española, como es el caso de Mati Martínez o Alba Redondo. De hecho muchas jugadoras recibían ofertas de Primera casi todos los años y se quedaban por lo que significaba estar en el Alba… y por Matías y su proyecto.

En 2008, dos semanas antes del inicio de la temporada, el Consejo de Alba despidió a Matías aludiendo la burda excusa de que era colaborador en Punto Radio. Las jugadoras enviaron una carta a la prensa quejándose de la situación y pidiendo que volviera y fueron tratadas con el mismo desprecio que su entrenador por los directivos que poco menos que les dijeron que les importaba un pimiento el Albacete femenino, así son nuestros famosos “esparabanes”. Al año siguiente volvió Matías y el equipo ha encadenado 4 años consecutivos siendo campeón de su categoría, rozando el ascenso de forma sistemática. En 2011 hicieron un calendario ligeritas de ropa para recaudar fondos y que no desapareciera el equipo femenino B.

En fin, me emociona hablar de estas chicas y sus peripecias, me toca bastante la fibra por motivos que no vienen al caso, y sólo os animo a que vayáis a verlas jugar a la Ciudad Deportiva y que más y más chicas se animen a seguir luchando, conmigo, por echar a los “esparabanes” del deporte y, si es posible, enviarlos a otro planeta, con sus puros, sus gominas y su desfachatez insoportable.

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