VI Naciones: batallas en la Tierra Media

VI Naciones

Febrero es mes de frío en Europa y también es el mes del VI Naciones de Rugby, un espectáculo clásico, monstruoso, casi mítico donde confluyen pasión, prestigio, honor… No deberías perdértelo si te gusta el deporte de verdad.

Podría escribir un libro sobre este Torneo y lo que supone pero, de momento, en esta entrada os presento unas pinceladas de la edición de este año, destripando a los ilustres participantes para que podáis seguirlo consecuentemente.

País de Gales (el XV del Dragón) es el campeón de los 2 últimos años, vienen practicando el rugby más espectacular del Viejo Continente y están cerca de aquel equipo mítico que ganó 4 ediciones a finales de los 70. Curioso lo del rugby galés, lastrado en las competiciones de clubes por las fugas de sus estrellas al Top14 francés y a la Aviva Premiership inglesa. El rugby galés se enfrenta a su propia historia, a algo que ni los maravillosos galeses de los 70 pudieron conseguir: ganar tres veces seguidas el Torneo, proeza que nadie ha logrado. En los últimos años, Gales ha descubierto a talentos escondidos como Tipuric, Hibbard o Cuthbert, que se han unido a los ya consagrados Halfpenny, Priestland, Mike Phillips o el capitán Warburton. A parte de un juego fluido, sus grandes virtudes son la defensa y la solidez de su primera línea. Empezaron sufriendo ante Italia aunque ganaron 23-15 y cayeron estrepitosamente ante Irlanda en Dublín el sábado pasado. Pueden ganar el Torneo pero parece que este año Inglaterra y Francia son más sólidas.

Inglaterra (el XV de la Rosa) es siempre competitiva. Stuart Lancaster ha moldeado un equipo sólido, muy acorde a todo lo que significa Inglaterra y su tradición. Sólo compite con jugadores que juegan en su Liga, con una nómina interminable de talentos jóvenes y sobradamente preparados, Goode, Hartley, Robshaw, Farrell… de los últimos partidos me quedo con la inteligencia de su medio de melé Danny Care y el bombardero Burrell, un jugador con físico oceánico. Pero su fuerte es el bloque, ganan por acoso y derribo si consiguen que se juegue al rugby británico; es decir, empujando con delantera y avanzando por demolición. Son una de las delanteras más fuertes del mundo, quizás sólo inferior a la de Sudáfrica. Perdieron el primer partido en París ante Francia en un choque que pudieron ganar perfectamente, adiós al Gran Slam pero siguen siendo mis favoritos. El partido ante Gales en Twickenham el 9 de marzo probablemente decidirá el Torneo.

Escocia (el XV del Cardo) es un equipo inmerso desde hace años una tremenda crisis de identidad, sin clubes de primer nivel, el rugby escocés, otrora de primer nivel languidece sin pena ni gloria desde su última victoria en el Torneo en 1999. Una pena que este equipo histórico ya no esté al primer nivel y muy lejos de la época dorada de los 90 con el mítico Garvin Hastings. Hoy por hoy, sus objetivos pasan por ganar a Italia y dar guerra al resto. Sin jugadores de primer nivel, nos conformaremos con su emotivo himno, su rivalidad recalcitrante con los ingleses (Copa Calcuta) y el ambiente inigualable de Murrayfield. Ha perdido claramente sus 2 primeros partidos, en Dublin y en Edimburgo ante los ingleses, con lo que podrían perfectamente caer en Italia y en Gales, y perder en casa ante Francia, lo que les daría otra cuchara de madera.

Irlanda (el XV del Trébol) es una selección fundamental en el mundo del rugby, probablemente el país con más seguidores, apoyada por la potencia de sus clubes, los clásicos Munster y Leinster, con varias Heineken Cup cada uno (la Champions del rugby) y el emergente norirlandés Ulster. Es un equipo en reconstrucción que despedirá en esta edición casi con total seguridad a uno de sus jugadores míticos, Brian O’Driscoll. Con muchas bajas, el calendario no le favorece en absoluto, pues debe visitar Londres y París, por lo que sus posibilidades de ganar el Torneo son escasas. Sorprendieron el pasado sábado, arrasando a Gales en Dublín y podrían ser jueces del Torneo, de momento van líderes con 2 victorias.

Italia (los azzurri) ha conseguido ir progresando desde su inclusión en el Torneo en el año 2000, pero la ausencia de relevo a jugadores históricos próximos a la retirada como Parisse, Castrogiovanni o Mirco Bergamasco puede hacerles caer de nuevo. Son competitivos, sobre todo en casa y suelen dar alguna sorpresa, ya no extraña que ganen partidos y en los últimos años han batido 2 veces a la todopoderosa Francia, más por deméritos de ésta que por méritos propios, todo sea dicho.

Francia (el XV del Gallo) vive en la élite con una irregularidad desesperante para los sufridos gabachos. Da la sensación de que podrían jugar mejor y ser más consistentes, pero llevan años con muchos cambios en el plantel y en el banquillo y, sin continuidad, es difícil hacer equipo. Son tan fuertes a nivel de clubes (también económicamente) que parece que la selección pasa a un segundo plano. Phillip Saint-Andrée, pequeño jugador de la Francia de los 80 (la de los Sella, Blanco y Berbizier) conduce una constelación de estrellas capaz de ganar un Grand Slam arrasando a todos sus rivales o de estrellarse con estrépito. Ojalá los veamos desplegar el rugby acicalado, rápido y brillante que se juega al otro lado de los Pirineos, pero me temo que su debilidad física y mental les pasará factura. Los gigantes Papé y Picamoles, y los esforzados Bastareaud y Nyanga o Kayser deberían bastar para competir pero necesitarán lo mejor de sus velocistas, Medard, Mermoz, Fofana o Huget y de la inspiración y tino de sus aperturas y pateadores para ganar el Torneo. De momento, superaron a Inglaterra en su primer partido con un ensayo in extremis de Gael Fickou, la eterna promesa gala todavía con sólo 19 años. El domingo pasado barrieron a Italia, vengando pasadas afrentas.

Yo, El Albatros, lo veré donde pueda, en casa por Internet o en algún bar con una buena cerveza irlandesa en la mano. No estaría mal, de todas formas, que esos bares que en Albacete se dicen de rugby se planteasen lo vergonzante que es ver un partido del VI Naciones al son de Shakira o Ricky Martin, un poquito de por favor.

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